sábado, 22 de noviembre de 2008

Un patio muy particular


Hace 5 años que vivo en una casa muy particular, nuestra morada de perras en su versión campestre. Aqui pasamos veranos neohippies en las aguas turbias de la piscina llenada con cuchiflujos; celebramos comidas con postre e inundamos nuestras venas y nuestros corazones con cócteles mágicos en nuestra batalla hedonista contra el sistema; hicimos talleres de pantojismo en donde sacamos a relucir nuestros trapitos sucios; disfrutamos de pequeñas orgias domésticas; perseguimos al sol desde tumbonas herrumbradas jugando a "La ciégana"; compartimos sueños, lágrimas e ilusiones; planificamos temibles ataques de ejércitos de putas; soñamos con un virus que atacara a todas las maricas y les hiciera desear follarnos a todas; celebramos cuatricumpleaños que se extendieron 4 dias con sus noches hasta acabar en espasmos delirantes; y, sobre todo, nos reafirmamos en nuestro camino hacia la limusina rosa.

Pero como todo pasa y todo queda, y los contratos de alquiler son por 5 años, y los propietarios han intentado por todos los medios abusar de mi debilidad como mujer-bollera-precaria-madre soltera (que es como me etiquetan ellos), en estos momentos estoy empacando mis libros y mis modelitos. Puede ser que sea víctima de mobbing inmobiliario, pero he escogido definirme como una toca-narices que no se da por vencida ante la prepotencia de quienes, por tener un título de propiedad, se creen con el derecho a poseerte (lo que incluye jugar con tu debilidad, vaciarte los bolsillos y dejarte muchas noches sin dormir). La casa, sin nosotras, no tiene sentido. Será una carcasa vacía. No quiero luchar para competir con su poder, sino para que nos respeten. El cambio es parte de nuestra supervivencia: llevo más mudanzas que pelos en el sobaco.

Cuando la cosa se pone chunga, consulto al I Ching. Me salio el hexagrama 10, Lü, La Pisada (en la imagen, acuarela de Eric Morris). El signo se refiere a la conducta que se ha de tener cuando se es débil y hay que enfrentarse al poder: "Pisando la cola del tigre, pero no muerde. Éxito." Representa una situación desafiante en la que las personas débiles están muy cercanas a las poderosas. Las débiles las provocan, pero las fuertes las han de aceptar y no pueden hacerles daño, porque las débiles actúan con la fuerza de la serenidad y la alegria. Se está tratando con personas bestiales e intratables, y por tanto se ha de actuar con gentileza y sin arrogancia. Pero hay que tener mucha precaución y no dar pasos más largos de lo que permitan las piernas.

Lo intentaré: las presas salvajes avanzan veloces pero con todos los sentidos alertas. Adios vecindad! Nos vamos con la música y los flujos a otra parte...

PD: en estos momentos me hubiera hundido en la mierda si no hubiera sido por mis familias. Gracias, amores!


1 comentario:

ex_dones dijo...

yo también tengo incontables mudanzas en mis espaldas y en mi retina, como toda perra precaria, agujetas crónicas de bajar y subir cajas y últimas miradas añorantes a tantas moradas que tuve que abandonar... es parte de nuestro bagaje... pero ningún mobbing ni poderoso normal podrá borrarme la luz turquesa de tus aguas turbias, el eco de nuestras risas de lobas, los miles de litros de zumo de cebada que corren por mis venas, la certeza de haber tocado el paraíso... tienes razón, sin nosotras villa elena volverá a ser una casucha malconstruída y triste, imagínate, una familia decente, barbacoas sin carcajadas, la mari todo el día cocinando y limpiando, el garrulo engordando al sol, todos vestiditos y corroídos por el temor a estar perdiendo el tiempo, o peor aún, una pareja de bolleras todavía más normales, enclaustradas en el número 2....
jajaja, esa es la venganza de las perras, nos llevamos el paraíso a cuestas...
te kiero
muuuuuuuaks

itziar