jueves, 15 de enero de 2009

¿Dónde están los olivos?

No sé hasta cuándo durará la obsesión humana de dividir al mundo en buenos y malos. Lo que sí sé es que crecer en un lugar como Gaza no puede ser ni bueno ni malo: es la única posibilidad de vida que tienen miles de niños y niñas. Una posibilidad corta, escasa, pobre, triste, injusta, ardiente, dolorosísima; una posibilidad rodeada de muros, controles, misiles, piedras; una no-posibilidad teñida de humo y llamas, aturdida por alaridos y llantos, invadida por la oscuridad y el frío nocturno.

Que el alto el fuego es difícil lo entiendo, que la guerra es una espiral casi infinita, también, que Moratinos no resolverá este conflicto, lo sé seguro. Lo que no entiendo es porqué, si dividen al mundo en buenos y malos, los estados occidentales fabrican y venden armas a todos los bandos (siempre que tengan suficiente dinero para pagarlas, claro está, porque lo de la crisis económica mundial no sé cómo ha afectado a la industria armamentística, pero de momento no he leido nada sobre esto). Después que no digan que habían elegido susto, eh!



niñas palestinas pasando un check point

Niñas palestinas llendo al cole



niño andando en triciclo por las calles de Gaza


Un grupo de amigos de Payasos sin Fronteras estuvo en Ramala cuando el ataque al cuartel de Arafat. Allí, en medio del humo, las bombas y las gafas de sol de los soldados israelies, hicieron sus malabares, sus acrobacias, sus chistes de payaso mientras los niños y las niñas, felices, les tiraban piedras para celebrar la función. Lo más que puedo contaros sobre esto es que los payasos también lloran.
En las fotos de Gaza no se ven árboles, quizás hay alguno. Aunque me imagino que si es así, no servirán para subirse...

graffiti de Banski en Gaza

Hace muchos años conocí a un chico israelí en un tren que atravesaba la Patagonia. Hacía como 20 horas que viajábamos y la mayoría de la gente habíamos entrado en conversación sobre cualquier cosa que nos ayudara a sobrellevar el polvo del desierto pampeano. El chico iba solo y no hablaba con nadie, así que me le acerqué y le empecé a hablar. Se había escapado de Israel para no cumplir el servicio militar obligatorio de 3 años. Eso fue en 1987. Yo era rejoven, pero me había criado en una dictadura sangrienta y el olor a pólvora me daba tanto miedo como el color verde milico, así que compartimos nuestro miedo y hablamos sobre la tristeza del desgarro, mientras yo daba gracias a no haber nacido en un Estado que obligara a generaciones enteras a escoger entre matar o morir.
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Os dejo con un fragmento de "DE ÁRBOL A ÁRBOL" , de Mario Benedetti:


¿Sabrán los cedros de El Líbano
y los caobos de Corinto
que sus voraces enemigos
no son la palma de Camagüey
ni el eucalipto de Tasmania
sino el hacha tenaz del leñador,
la sierra de las grandes madereras,
el rayo como látigo en la noche?

2 comentarios:

ITU dijo...

mu bueno...cuanta razón...
sí lo de lo de israel es muy fuerte, las fotos que están circulando por ahí son bestiales...es una impotencia muy grande, que pequeñxs somos, tanta gente saliendo a la calle kejandose y ellos frotandose las manos...españa a duplikado su venta en armas...les preguntamso si israel entra en la cartera de clientes??

bueno guapa un placer visitarte que gusto da leerte!
un lametón!

ex_dones dijo...

eso es lo que más echo de menos estos días, que me enseñen la disidencia entibélica en el estado de israel, que me hablen de las mujeres de negro israelís y palestinas que iniciaron juntas su andadura por una vida vivible ya hace tanto y que a casi nadie les parece importante, o más bien, mejor acallarlas que significan un peligro...
las terribles fotos de niños asesinados en gaza no puedo ni verlas, paso por ellas de reojo, sé que quienes las hacen sujetan la cámara con el temblor del espanto para que no les olvidemos.... y va aumentando la procesión de fantasmas que es nuestra sanguinaria historia....
creo que no soy exotérica por miedo, dicen que aquellas que mueren de forma violenta no descansan, entonces no entiendo como este mundo no ha reventado de tanto dolor y de tanta rabia....
queridas, habrá que seguir bebiendo para soportarlo

muuuuuuuaks
itziar