miércoles, 21 de enero de 2009

Sobre la política de los símbolos

Medalla al mérito para los dos hombres que auxiliaron a la mujer apuñalada

El Conseller del Interior ya ha dado las instrucciones necesarias para que estas dos personas reciban las condecoraciones. El Institut Català de les Dones también ha expresado su reconocimiento al "coraje" de ambos.



Comentario de la Z.S.: los premios estimulan una conducta determinada -la esperada por quien premia. En este caso, entender las intenciones de quien premia no es tan claro. ¿Se busca fomentar la actuación, en términos de los medios, "anti-machista" de la ciudadania? Me pregunto cuántas condecoraciones habria que crear si se premiasen a la panadera, a la chica que hace la calle en Robadors, o la trans que taconea el Camp del Barça o a la marika que te ayuda en el baño de la disco por defender a una mujer de agresiones machistas. (Si esto se inicia como tendencia, igual monto una fábrica de condecoraciones y salgo del paro por la puerta grande).

Otra cosa que no entiendo es porqué la noticia recalca en tantas repetidas ocasiones que la mujer apuñalada y su defensor son personas extranjeras.

Me parece bien que en medio de la desazón por la crisis el gobierno decida darnos unas piruletas anti-machistas y unos caramelos interculturales, pero no sé si es porque soy demasiado desconfiada, pero no puedo dejar de relacionar esta noticia con una situación que me ocurrió hace unos meses, un sábado después de un suculento asado, a la hora de la siesta. Iba yo felizmente conduciendo con mis dos sonrientes acompañantes por los caminos sinuosos del monte de Collserola cuando, de repente, en medio de la modorra y los pinos, apareció una luz como un relámpago en medio de una película de terror. Y de repente tenía una chica tirada encima del capó gritando "¡ayuda!¡ayuda!". Frené de golpe y dos tipos con la cara desancajada aparecieron por detrás de ella. Abrí la puerta del copiloto mientras empujaba hacia el asiento trasero a quien entonces era "mi novia"-que imploraba "¡No! ¡No!"- para que dejara subir a la chica. Ella entró llorando desconsoladamente, cerré la puerta y los dos tios se quedaron con las caras estampadas en la ventanilla blasfemando cosas incomprensables mientras arrancaba el coche y tiraba a toda pastilla.
Giré la cabeza y le pregunté: "¡¿Qué ha pasado?!",. "¡¿Qué que ha pasado??!!", lloraron sus labios, "¡¡¡Que esos dos tios me han violado!!!"


Me reservo la secuencia minuciosa de lo que pasó después, sobre todo porque la memoria es selectiva y, a mi edad, inteligente. Además, nada conseguirá que pueda explicar la expresión de la cara de mi hijo, que venía en el asiento de atrás; la angustia irreparable de mi entonces amor, testimonio directo de la "violencia machista"; la indiferencia lasciva de los hombres a los que pedí ayuda. Pero sí creo imprescindible explicar la manera en que fui tratada por las fuerzas del orden guardianas de la justicia. Por teléfono, la burocracia puede conseguir que dos tíos borrachísimos con tres perros sin bozal ni correa puedan desaparecer en medio de la nada en el intermedio entre una estación de tren y otra, pasando desapercibidos por las cámaras de seguridad un sábado a la hora de la siesta en un apeadero a las afueras de Barcelona y con un dispositivo de seguridad de tropescientos policías en Plaça Catalunya dispuestos para la ocasión que comentamos. En vivo y en directo, los Mossos d'Esquadra poco pueden hacer frente a unas leyes que, de repente y sin aviso, defienden los derechos inalienables de personas de origen rumano, ocupas sin k, traficantes de droga y sin trabajo; poco puede hacer un testimonio y dos denuncias si no hay de por medio una queja de la asociación de propietarios de la zona o/y del propietario. Y por último, y no menos importante, una mujer difícilmente denuncie una "agresión machista", si denunciar significa ir a la policía.

Estas situaciones me convencen, una vez más, sobre la necesidad de crear otro lenguaje para cambiar símbolos y así, valores. Señoras y señores del gobierno y de los medios de comunicación, ciudadanas y ciudadanos, denunciar es la pelea diaria de millones de seres en este mundo que luchan incansablemente por sobrevivir en un mundo de violencia sistemática hacia quienes son (somos) más débiles. Y, como bien saben las llamadas "amas de casa", nadie te premia por eso.

PD: la imagen es la portada del libro de Virginie Despentes, Teoría King Kong. Si alguien que lee esto todavía no ha leído eso, por favor, no pierda más el tiempo, que "la vida es corta y el arte es largo", diría la Le Guin.

1 comentario:

ex_dones dijo...

es curioso lo de los premios, más que curioso, como yo tampoco tengo otro puto remedio que ser desconfiada -sino estoy muerta-, es asqueroso...
se ha puesto muy de moda esto de laurear a los hombres que defienden a una desconocida de la agresión de otro hombre, pero como bien decías, no a las mujeres o a las maricas que llevamos siglos haciendo piña contra la amenaza incesante...
tampoco premiaron a la mujer que el pasado verano logró escapar de la muerte -y de la crónica de sucesos como víctima- cuando respondió con un cuchillo al hacha de su ex-pareja... él murió, ella está viva pero nadie la ha premiado, ni siquiera entrevistado en ninguno de tantos programas de cotilleos tan sensibilizados con la violencia machista... y no he logrado saber qué fue de ella, pero probablemente ahora tenga problemas legales por haber salvado la vida...
cuando acabar con la violencia de los hombres hacia las mujeres no pasa por propiciar -o no impedir- que ellas se defiendan, no hay ninguna intención de que cambie el orden de cosas
y si no cambia, la violencia estructural de género continúa....
así que, armémonos nosotras!!!
bueno, eso ya lo hemos hecho...
la vida de todas mis amigas es un taller de autodefensa incesante

besos zorri damnificada
itziar