sábado, 3 de enero de 2009

Resaca, o de cómo sobrevivir el hedor de las algas putrefactas


Hoy es un día durillo... como dice la Eugenia, si tuviera que ser día no sería 2 de enero... corrijo, yo no sería 3 de enero... Pero como ya soy un poco viejita, me reapropio de todo lo que no nos pertenece y lo vomito modificado con un nuevo copyright. Me encanta la definición de "resaca": movimiento que deja la ola al retirarse. Todas esas algas putrefactas que quedan cuando pasa la bravura es lo que no queremos ver, la peste cotidiana que ocultamos detrás de las plumas y las lenjuelas. Así que soy partidaria total de aprovechar al máximo las resacas para sacar a relucir los trapitos sucios.

Mi primer blogeo del día ha sido el de la Itu (divina!!!!!! menkantas, vaska tenia k ser). Su entrada resacosa (o subidona) nos cuenta sobre una tal Olympe de Rouge, quien en los tiempos de la Revolución Francesa escribió una carta de derechos de la mujer para "complementar" la de los "derechos del hombre". Los machotes la mandaron a la guillotina, claro. De allí me puse a pensar en el recurrente tema de que nosotras -pobres, marginadas, hembras, putas, desclasadas, anormales...- no solemos escribir la Historia.

De allí salté a Elmar, mi amigo alemán que nos regala fotos de Grecia en diciembre de 2008 (con un click en las fotos se ven en grande, vale la pena). Distinas épocas, los mismos temas: ¿quién escribe la Historia?

La mano de un hombre sangrando durante una mani en Atenas, diciembre 9, 2008 (REUTERS/John Kolesidis)

Athens, December 12, 2008. (OLIVIER LABAN-MATTEI/AFP/Getty Images)

Mani de estudiantes frente al cuartel general de la policía en Atenas, diciembre 15.
(OLIVIER LABAN-MATTEI/AFP/Getty Images)

Un policía escapa en llama en medio de una mani. Las llamas se extinguieron pronto. Diciembre12, 2008. (REUTERS/John Kolesidis)

Maniquis ardiendo en una mani en Thessalonika, Diciembre 8, 2008. (REUTERS/Grigoris Siamidis Mi preferida: Un manifestante grita a un antimotines. (AP Photo/Petros Karadjias)

Los malos recuerdos son como las estacas que les clavan a los vampiros. Hace años que no vuelvo a una mani - desde la del cine Princesa, que no quiero recordar-. La del 28J para mí es una celebración, un desfile, una provocación festiva. Si no, no es nada. Soy bastante orgullosa, pero sé cuando no puedo más. La violencia de Estado, el terrorismo legítimo, destrozó mis ganas de luchar. Necesité muchos años de renuncia, exilio, silencio, ostracismo, okupación, convicción e imaginación para salir airosa de la derrota. Confío en formas de luchas replegadas, cotidianas, esquivas, huidizas. Y a ellas me aboco. No quiero que me corten la cabeza, aunque la guillotina brille como una corona de princesa! Pero que ganas tengo de atragantar con mierda a esos cabrones!!!

2 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

Creo que lo externo es relativo. Las luchas más fuertes ocurren dentro de nosotros y al primer enemigo a quien vencer es a nosotros mismos. Al menos es lo que honestamente me pasa en lo cotidiano.
Esta bacano tu blog. Te sigo.

Salud!

helen la floresta dijo...

gracias jorge,es verdad. bsos