martes, 24 de marzo de 2009

Ausencias

Cuando mi hermano mayor iba al insti, la secundaria, como le decíamos, tenía un compañero de curso al que llamaban Germano. En esa época de capuchas negras y balas fáciles era habitual llamar al alumnado por su apellido, quizás para que supiéramos que nos tenían fichados no sólo a nosotros, pobres aprendices de diablillos, sino a toda nuestra familia.

Mi hermano, que era bastante esquizo, identificaba en seguida a sus congéneres. Siempre hablaba de Germano con admiración, cubriéndolo con un halo enigmático, explicándonos lo loco que estaba el chico porque "parece que tiene algún hermano desaparecido".

El hermano Germano creció y creció y nunca olvidó. Estas son sus fotos. El texto es del periodista Horacio Verbitsky.






Del fotógrafo
Gustavo Germano




La desaparición forzada de personas que debían esfumarse en la nada, fue el método elegido por la dictadura argentina de 1976-1983.





Según varios de sus jefes, así buscaron evitar la condena de la Santa Sede, con la aprobación sigilosa de la jerarquía argentina.








Pero a cambio consiguieron que aquel pasado atroz llegara a ser un insomne presente perpetuo, como la maldici
ón que Neruda pensó para Franco.





Más que los juicios penales, las investigaciones periodísticas o los ensayos filosóficos, el arte da cuenta del vacío laterante que la ausencia inexplicable provoca.



Como las esculturas de Juan Carlos Distéfano o los poemas de Juan Gelman, los cuadros de Carlos Alonso o los del español Ramos Gucemas, las fotografías de Gustavo Germano y los puntos que en cada leyenda reemplazan al nombre ausente evocan ese trauma fundador de la identidad argentina contemporánea y nos introducen al misterio del tiempo con la muda violencia de un gesto congelado.

Horacio Verbitsky



Familia Germano



































5 comentarios:

El ornitorrinco dijo...

Excelente trabajo de fotografía. Y aquí en el Perú, el gobierno ha rechazado una donación alemana para montar un Museo de la memoria para recordar no solo a las víctimas sino a todo lo que tiene que ver con la guerra interna de los 80... así vamos.

Helen dijo...

en argentina el gobierno de Kitchner se inventó un museo de la memoria pero cuando lo fui a ver estaba casi vacío... querrá decir algo?

pero la memoria está en el relato y eso sí que no nos lo pueden quitar... una amiga k estuvo detenida-desaparecida cuando tenía 16 años me contó que, para combatir la prohibición de comunicarse, sacaban los hilos de colores de las toallas bordadas que las familias cercanas o más acomodadas podían llevarles a la cárcel y con ellos bordaban mensajes con agujas de hueso en toallas blancas.

No escribo más porque se me nubla la vista...

Sergi Ferré dijo...

¡Que chulas las fotos, zorrita! Siempre me emocionan las que relatan el paso del tiempo. Da la sensación de que sólo te puedes dar cuenta de ello en las fotos, en su inmovilidad, porque en el día a día la vida pasa tan deprisa...

ex_dones dijo...

k hermosas las fotos, k contundentes, k brutales!!!!!!
como leí hace poco de boca de un marroquí: no somos capaces de sacar a nuestros abuelos de las cunetas y pretendemos darles lecciones de democracia.....
cuando pienso en las guerras, siempre me viene a la memoria la foto en blanco y negro de mi tía irene.... murió a los 20 años de forma repentina, dicen que de espanto, había visto morir a niños despedazados por las bombas cerca de la catedral de pamplona y en pocos días se despidió de un mundo en el que ya no quiso seguir viviendo... hay tanto olvido


muuuuaks

Fatherfucker dijo...

Se me parte el alma. Mierda. Es horrible, la gente en América no se muere, desaparece.