sábado, 11 de abril de 2009

Comiqueos

Dos comiqueos de Leónidas Lamborghini





publicados por Eloísa Cartonera


Comiqueo de X



- Travesti o transexual, como me nombren,
varón trocándose en mujer; mujer
a la que como varón síguese viendo.

Según como me vean así soy,
o hembra-varón o varón hembra
en el tablado: una que es uno

o uno que es una: ¿no es esta ambigüedad
la que hace nuevo al sexo, al espectáculo?
Un él que es ella o una ella que es él.


Y es cierto que la época me mima,
cierto es que la fascino, que le doy
su identidad equívoca; que soy


su gran estrella: lo monstruoso.




Comiqueo del Bufón


-La verdad del Modelo es su propia
caricatura, y ésta nos muestra
la fingida perfección de aquél.
Viendo a los Simpsons caricaturescos
lo entendemos; ellos espejos son
de lo deforme que el Modelo oculta.
Vida como parodia de la vida;
locura del Modelo en que la idea
del suicidio, ronda hasta el bebé.
La mezcla, el remedo y el disfraz,
que a esos émulos su Modelo inspira,
anuncian, es posible, una tragedia.
Desde el reír, lo trágico mirado;
la tragedia que empieza en la parodia,
sigue en caricatura y da en grotesco.
La tragedia que cede su lugar
a estas tres formas y, con ellas,
se confunde en violento carnaval.
Los Simpsons, es bien claro, somos todos;
Somos batracios de la misma charca
con un croar que nos identifica:
el croar de la época, ese barullo
que expresa nuestro horror que causa risa,
que expresa nuestra risa y causa horror.
Y trágicos por cómicos los Simpsons
y cómicos por trágicos, un mismo
nudo une en ellos ambos términos.
Distorsión que nuestro arte multiplica:
comiqueos de risa solapada
en un mundo de Simpsons que nos copia
y que nosotros, a la vez, copiamos.






Extracto de una entrevista a Leónidas Lamborghini:



Cuando yo digo que la verdad del modelo
es su propia caricatura, retomo una idea de Barthes
cuando dice que el modelo, el arquetipo, está ahí
instalado, felizmente, dichosamente y la parodia se
relaciona con ese modelo y con cualquier modelo en
término de mofa, de burla. Entonces esta presunta
perfección del modelo se viene abajo y muestra esa
caricatura, lo que realmente es. Un modelo (político,
social, el que ustedes quieran) puede estar
siendo ofrecido como una panacea hasta que aparece
el parodista y demuestra, por ejemplo, que la
verdad de ese modelo es una caricatura trágica,
sangrienta. Es un genocidio, por ejemplo.


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