lunes, 29 de junio de 2009

Orgullo y vergüenza

Definiciones de la Real Academia Española:

orgullo.

(Del cat. orgull).

1. m. Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas.

vergüenza.

(Del lat. verecundĭa).

1. f. Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena.





No pienso disimular mi orgullo.

Orgullo de vivir libremente mi sexualidad,
sin miedo ni vergüenza;
de vivir en un lugar donde puedo follar en la calle
sin que me metan en una cárcel o un manicomio.

Orgullo porque no es la ciudad la que nos hace libres,
sino una comunidad de esfuerzos que no desfallecen desde hace muchos, muchos años.


Orgullo porque es necesario sentirlo para enfrentarse con decoro a la vergüenza.

Vergüenza de que un puñado de sátrapas que no paran de ganar dinero
más allá de toda crisis
se avienen ahora a la política
y deciden que su orgullo de marca registrada
merece ocupar más espacio que nuestro orgullo de perras rastreras.

Vergüenza de que el empresariado rosa y todas esas asociaciones
unidas por identidades que sueñan con la normalización
no se den cuenta de que sin nuestra lucha,
ellas y ellos no serían más que escoria,
basura social deshechada por la "gente normal",
y que su único valor frente a la heteropatriarcado
es su valor comercial.

Vergüenza de que el Ajuntament de Barcelona y la Generalitat
apoyen al Gay Pride
(parece ser que con esto no tienen problemas de política lingüística...que raro, no?)

Vergüenza de que algunos y algunas gays, lesbianas e transexuales
entren en el juego de la Barcelona-escaparate-turístico

Pero también
orgullo de que hay todavía mucha gente
y muchísima fuerza
para demostrar que lo que está en juego
no son los trajes de lentejuelas, nenas,
sino la posibilidad de vivir libremente nuestra sexualidad.

Y esta reivindicación vale para cualquier persona, más allá de identidades, normalizadas o no.
Porque la sexualidad es la correa de transmisión de la libertad del cuerpo,
y el cuerpo,
nuestra geografía más cercana e imprescindible.

Me pregunto si algún día la gente dejará de deslumbrarse por espejitos de colores
y reconocerá el verdadero valor de lo que puede perder por un brillo bobo...


Y, por último, aunque no menos importante,
orgullo de que seamos DIVINAS!!!!!!!!!!!!!!
(Y si lo dudan, miren el vídeo de El Mundo)

2 comentarios:

ITU dijo...

Orgullo de esta lucha nuestra!!
que nos une y nos hace gozar a todas las descarriadas...

un beso enorme querida

itu ;-P

Lubna Horizontal dijo...

ole y ole nena, qué guay haber podido ver un pedacito de lo sucedido ya que no pude estar ahí.

Estaré en la de Madrid como lo hago desde hace 10 años. La mani de Madrid es el prototipo de manifestación comercial, pero la verdad, y sinceramente, creo que desde ese frenet también se pueden hacer cosas. Yo casi siempre me dediqué en todas esas manis a aterrorizar a las señoras que se paraban en los bordes ed la mani para contemplarla como si fuera la cabalgata de reyes o de carnaval. Y cuando veía a alguna mirándome me sacaba el coño o me ponía a hacer alguna guarrada con la que tuviera más cerca.

Casi siempre he ido super pedo (y quién no?) y casi siempre también me lo he tomado como un fiestón de órdago, nunca he llevado una pancarta o una bandera. Para mí lo importante ese día era decirle a la ciudad entera "mirad, esta horda de degeneradxs han tomados las calles y os tenéis que joder fachas de mierdas porque vamos a dejar un reguero de condones y caramelos para vuestrxs cachorrxs". Creo que eso ya era suficiente.

Siempre iba yo en la carroza más cutre, la única autosubvencionada, la del Eagle (que básicamente era un camión con barrotes), con mis osos y mis leatherones. Es la que mejor musicón pone siempre y la que tiene los chicos más cañeros.

Cierto es que lxs demás me daban un poco de vergüenza ajena, por la pompa desmesurada, la múscia de mierda y el petardeo exacerbado.

Vente a Madrid nena, a comprobar por ti misma que una mani tachada siempre de apolítica en realidad no lo es tanto (y la experiencia de ver a 2 millones de personas rodeándote tampoco es para perdérsela).

Besitos,
Diana