jueves, 25 de junio de 2009

Para la Eugenia, con cariño

Faltan poquitos días para la celebración del 28J, día de salida a la calle de identidades sexuales marcadas por el desprecio normativo, jornada de grito mundial de marikas, bolleras y trans para reclamar su derecho a ser tratadas como sujetos de derecho, más allá de su constitución física o sus decisiones sobre con quién se van a la cama.

En Barcelona, los poderes políticos se pelean, cómo no, por la parcela de poder que define los sujetos de esa lucha y, por tanto, lo que se considera sus legítimas reivindicaciones. La Comissió del 28J, esa que hace años viene luchando por un 28 de junio reivindicativo, que ha tenido que pelearse con los empresarios del consumismo gay para seguir teniendo una salida a la calle masiva y cañera, saldrán a la calle el sábado 27.

Pero antes de entrar de lleno en el tema, una cita de Persépolis, de Marjane Satrapi, que para mí define mi -nuestra- lucha en esta sociedad consumista y normativizadora. Es un consejo de la abuela a la pequeña Marjane, antes de su exilio europeo.




"En la vida encontrarás a muchos imbéciles. Si te hieren, piensa que es su estupidez la que les empuja a hacerte daño. Así evitarás responder a su maldad. Porque no hay nada peor en el mundo que el rencor y la venganza... mantén siempre tu dignidad, tu integridad, y tu fidelidad a ti misma."


Cierto es que dignidad, integridad y fidelidad pueden ser conceptos vacíos, listos para ser llenados a nuestro antojo por el significado más conveniente. Pero hay ciertos parámetros básicos sobre su significado, como con cualquier otra palabra, que en eso consiste el idioma: una serie de aceptados lugares comunes.

Para mí, dignidad es ese glamour que nunca se pierde, ni en la taza del váter (sobre todo allí), ese saber estar que nos sostiene en los peores momentos, evitándonos caer en la desesperación de una caída libre sin paracaídas.

Integridad es alejarse del desmembramiento, de la desconexión post_moderna, de esa peligrosa falacia de que somos lo que queremos según nos conviene; es la responsabilidad política con los retazos que nos han ido configurando, es no esconder la cara frente al insulto ni el intento de degradación.

Y fidelidad a sí misma, responsabilidad con nuestras convicciones. Porque, si no somos capaces de defender a capa y espada las bases de nuestra lucha cotidiana, y si esa defensa no se basa en acciones y no en mentiras y palabras vacías, cómo vamos a esperar que los poderes institucionales, la vecina de enfrente o el policía de la esquina nos respeten o, al menos, nos teman?

1 comentario:

Eugenia dijo...

Cariño muchisimas gracias, precioso contar con animos y como dice J J Millàs" caerse, levantarse y sonreir, eso es LA DIGNIDAD" besazos amor