jueves, 16 de julio de 2009

Y la felicidad era un pez que no se dejaba pescar

"¿Por qué razón toda su vida había sido una sucesión de latigazos en su joven espalda?", se preguntaba. "¿Por qué únicamente aquella vez, en el manantial pudo sentirse libre y en paz?" El ahogo crecía dentro de su pecho. Orso recordaba momentos hermosos y llenos de placer al lado de otros muchachos allá en el castillo del Conde y, sin embargo, se daba cuenta de que todos aquellos instantes estaban prohibidos, espiados, amenazados. Y entonces pensó, mientras contemplaba el suave fluir del agua, que la felicidad es algo que no se tolera, como si hubiese alguien que quisiera erradicarla de la naturaleza de los humanos."

Extracto de Aranmanoth, de Ana María Matute.

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