martes, 18 de agosto de 2009

Otra sobre el amor. 1ra. parte



Estaré alejada de cables y pantallas por unos días y no quiero que mis fans vuelvan a quejarse de mi abandono. Así que os dejo un pequeño extracto de un texto que me envió Leo y tengo la obligación de compartir, porque es imprescindible. Como es largo para un post, lo editaré en entradas sucesivas, así os entreteneis y yo puedo dedicarme a otro tipo de literatura.


Hormigas nómadas


PARTE 1

La manada de lobos aprende a preparar explosivos y a destruír la propiedad privada

Orlando Gremio, anarquista, FORA- AIT 5to Congreso
Para Emi, por nuestro trabajo conjunto.
Para mis amigas y afines Maru, Laura, Mati, Olaya.
A Dariush, amigo, afín, amante, amor, anarquista

Una vez que nos hemos encontrado, debemos entender cómo, de vez en cuanto, perdernos, y luego cómo volver a encontrarnos. Para quien piensa es desventajoso estar atada a una persona todo el tiempo.
Frederich Nietzsche

Jamas volveré a decir soy esto o soy aquello. Virginia Wolf

Toda niño sensible sabrá entender de qué se trata.


En el principio fue la acción. Un sueño, alguien me deja, siento que me abandona en 7 días. Después lo de siempre: el descontrol interno, la tristeza infinita, tengo que dormir con amigas y amigos, sola no puedo. Las lauras de mi vida vienen a cuidarme. Más tarde, viajo intentando escapar, una amiga se desbarranca delante de mis narices; otra miente, todas pero todas derrapamos. La excusa es siempre la misma, un amor que no funciona. Y de repente, siento que devengo lobo, lobo entre los lobos.

Los lobos son intensidades, temperaturas, distancias. El lobo es la manada, la multiplicidad aprehendida en un instante de acercamiento o alejamiento. Deseando, deseando, deseando devenir la manada de un lobo que lo cuestiona todo. Ensamblando a otros lobos, a otros animales. Desterritorializo el corazón: esta vez voy a ser libre. En mi sueño, es invierno, y siempre hay luna llena: es amarilla, y está muy cerca de la faz de la tierra; los lobos van en manada, corren por la nieve. Sujeta dentro de la manda dejo de ser sujeto. Subiectum: ni consciencia operante ni dominada. ¿Tiene un número finito la manada? ¿Es pequeña? No son estas preguntas relevantes. Cada miembro permanece solo a pesar de estar con las demás. Cada miembro se ocupa de lo suyo, está adentro y al borde.

Algunos lobos aún no saben que devinieron lobos. Algunas jamás lo serán. En mi sueño, las manadas son pecas en mi rostro, muchachos dentro de mí que hablan con mi voz de mujer (muchachos que me habitan), una camada de muchachas en mi voz. Cada elemento no cesa de variar y modificar su distancia respecto de las demás. Los elementos bailan, crecen, disminuyen, somos tejido: La metáfora es literal.

Compruebo que mi formación implica al otro en mí: Si me herís, la herida da testimonio del hecho de que soy impresionable, de que estoy entregada de una manera que no puedo predecir o controlar por completo.

Me abro a las multiplicidades que nos atraviesan tras un severo ejercicio de despersonalización salvaje. Aunque dejo de ser, alguien sigue pensando. ¿Quién es? No lo sé, pero en mi sueño lee o dice o piensa que seguramente, en esta moribunda sociedad del consumo, el Amor sea el mejor Policía, el mayor vigilante de un sistema que desea mentes dúctiles, inmóviles, quietas, adormecidas y engañadamente satisfechas ante lo que contemplan, o mejor dicho, lo que tienen ante sus ojos y no llegan a ver.

La posesión, el reclamar algo como propio, el tener algo que perder, son las más duras cadenas, la aduana prohibida al paso, el infranqueable muro a superar en ese largo camino por la libertad.

Una parte de mí siente que el amor me va a consumir y como soy animal no se aún como usar el fuego: “En la ceguera del amor (…) anida la exigencia de no dejarse enceguecer”. Otra quiere escapar, huir de todo esto. ¿Cómo lograr sentirme unida a vos sin desesperación ni presencia? ¿Cuándo me nombrás, podés sentirme desnuda en la boca? El deseo también tiene que devenir, dejar de ser falta o carencia.

Continuará...

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