miércoles, 23 de septiembre de 2009

Cosas que pesan demasiado


. que los martes vengan con la carga de lo que hice (o deshice) el sábado

. que la conexión a Internet sea lenta y se corte, porque es de las más caras de Europa y está cuasi-monopolizada por Telefónica, y porque estoy enganchada

. que mucha gente (demasiada) conduzca coches de dimensiones inversamente proporcionales a su capacidad de conducir, porque contribuyen a joder el planeta, nunca ponen intermitente y siempre les tienes que ceder el paso

. la familia burguesa, porque es obsoleta y todo el mundo (quienes la tienen y quienes no, quienes la desean y quienes la detestan) sufre por ella, y sobre todo, porque hay formas más amables y vivibles de relacionarse grupalmente.

. obligar a mi hijo a que apruebe la ESO, porque significa aprender a disciplinarse en esta sociedad del control

. que mi gente discuta entre sí por el dinero recaudado con tanto esfuerzo, porque podríamos dedicar ese tiempo y esa energía a juntar más dinero para nuestras causas políticas o, si esto nos aleja del problema que realmente queremos resolver, intentar al menos juntar dinero para pagar nuestros alquileres, o olvidarnos de juntar dinero y dedicarnos a ofrecer resistencias políticas poderosas.

. ver repetirse los mismos errores en los grupos contestarios que veía cuando entré en el mundo de la política, hace 27 años (era muy jóven, sí), porque gracias a ellos perdí la utopía que me costó una depresión y un exilio autoimpuesto


Y muchas más… Aunque con el tiempo, yo también me he ido disciplinando y aprendiendo a tensar los músculos para obtener placer en lugar de contracturas. Y a no perder la luz de la utopía aunque nos tropecemos siempre con la misma piedra: mejor saltar obstáculos que crearlos.

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