miércoles, 2 de septiembre de 2009



De noche, el hombre del Partido Obrero llamó a nuestra puerta y nos susurró: "Hay un camión que vuelve a Ankara. Largaos de prisa de aquí". Subimos al camión, el conductor era un hombre viejo que nos daba continuamente cigarrillos. En la oscuridad oíamos miles de voces de pájaros, y de pronto las cabezas de las montañas se iluminaron. El conductor contuvo el aliento, y entonces el sol se arrojó sobre las montañas, volvió a hundirse un segundo y ascendió otra vez. En aquel momento, algunos pájaros chocaron contra la ventana del camión y, teñidos de rojo por el sol, quedaron muertos sobre el capó. El conductor dijo: "Algunos pájaros mueren por el sol".

De El Puente sobre el Cuerno de Oro, de Emine Sevgi Özdamar

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