domingo, 27 de septiembre de 2009

Estados asesinos


Extracto del artículo de Leonor Silvestri sobre el aborto:


Estados Asesinos de mi Libertad:

una mirada anarquista sobre el derecho a decidir.

Leonor Silvestri, anarquista y activista de género, poeta.

www.leomiau76.blogspot.com


Sin embargo, aquellas personas que como yo hemos sido sujetas a la violencia primaria de ser biopoliticamente asignadas mujeres no nos embarazamos –sin desearlo- solo por no saber cómo prevenir un embarazo, o por qué no sabemos cómo vienen los bebés al mundo[1]. Atrapadas en un entramado cuya malla es mucho más fina e imperceptible, somos sujetadas y concebidas como “futuras madres” desde el momento que deciden –por nosotras- perforarnos las orejas prácticamente al salir de la nursery. Vulnerables a un dispositivo mucho más sutil donde la maternidad es aún hoy el epítome de la trascendencia (y la felicidad) de la mujer, donde el amor romántico y en pareja es lo más deseable y placentero que nos puede ocurrir y aquello a lo que tenemos cual imperativo a tender, las mujeres nos embarazamos de manera no deseada hasta por mecanismos psíquicos de poder que operan en nuestros cuerpos, incluso cuando contamos con la información y los medios como para no embarazarnos[2] (y en muchos casos, esos mismos mecanismos de interpelación y constitución de una subjetividad que nos hace ser personas –mujeres- legibles, asimilables socializables en este mundo, son los que toman la decisión- por nosotras o con nosotras- de traer vida al mundo, ante la mala suerte).

Entonces, ¿cuando hablamos de educación sexual estaremos hablando acaso de socavar los imperativos de la maternidad y la feminidad, de mostrar la contingencia de este modelo binario sexual, de construir nuevas formas de placeres y de vinculaciones por afinidad y libre asociación de maneras impensables por fuera de la normatividad heterosexual y su obligatoriedad? ¿O simplemente de cómo colocarle a un varón un forro para penetrar a una mujer?



[1] Y aquí ni siquiera cuento a todas aquellas material y directamente violentadas de una manera o de otra ya sea a partir del abuso producto de los vínculos apasionados que tienen a los avasallamientos de sexualidades no desarrolladas en toda su plenitud como su objeto ni a las violadas. Es decir que me refiero a lo que se conoce como abuso infantil, cuando en realidad debería ser considerado un abuso del vínculo apasionado que une a una niña con un adulto. Sobre este tema Cf. www.pidoperdonzine.blogspot.com y Mecanismos Psíquicos del Poder de Judith Butler.

[2] Dejo fuera de esta hipótesis los relatos que han llegado a mis oídos de mujeres que quedaron embarazadas por DIUs mal colocados, por partidas de pastillas en mal estado provistas por los centros de salud, o simplemente por DIUs retirados por lxs médicos.

1 comentario:

Puto Malo Mas Luddita que nunca dijo...

nuevamente cuanto me alegro de estar aca!