jueves, 3 de septiembre de 2009

Por qué luchamos

Luchar contra la Injusticia no sirve para combatirla. Si la Justicia es ciega, y mira a todo el mundo igual, la Injusticia no tiene ojos, por lo que desconoce completamente las virtudes de la diferencia.

La Injusticia, y su reflejo la Justicia, existen para que sepamos quién manda aquí. Los caballos y, sobre todo, las yeguas desbocadas tienen un camino muy corto por trotar: las riendas son cortas, los frenos aprietan las comisuras y hay que frenar.

Este día gris en el que me he despertado, esta lluvia que cae implacable sobre mis sueños rotos, me dicen que combatir la Injusticia quizás solo sirve para recordarnos que el mundo podría ser un lugar más bello, más armonioso, más vivible.

Pero hoy llueve. Y los tres acusados por los "sucesos" del 4F salen del remanso de las vacaciones de verano con el ingreso en prisión en el bolsillo. La funcionaria encargada ha regresado de Benidorm, o quizás de Málaga. Y el sol, que parecía estar allí para siempre, a desaparecido hasta nuevo aviso.

Pero las yeguas, desbocadas o domesticadas, seguirán trotando y haciendo saltar el polvo. Y, de vez en cuando, haciendo volar por los aires alguna de esas cargas molestas. Bajo la lluvia o bajo un sol implacable.

1 comentario:

Lubna Horizontal dijo...

Lo que en realidad no existe es la Justicia. La injusticia es solo una bastadez imaginari, hija de la nada, de un hoyo donde nada parece tener sentido.

Estoy puteada.

Nunca creí en más justicia que la divina. De esa tendrán su retribución positiva y negativa quienes la merezcan. Eso me da consuelo, pensar en la divina retribución.

Y sigo preguntándome como es posible que a un negro se le vean los hematomas...