martes, 27 de octubre de 2009

Banksy at Bristol Museum






Banksy, uno de los grafiteros más atrevidos, logrados y famosos del mundo rizó el rizo he hizo una exposición en el Bristol Museum. ¿Qué hace un grafitero en un museo? Pues las mismas boludeces que hacíamos las post_pornográficas en el Macba: ocupar un pequeño lugar en el mainstream a los gritos y con toda tu dignidad. 






Hay quienes critican que el arte etiquetado "underground" (de las cloacas, en traducción libre) aparezca en un espacio tan garca (aristócratico o elitista, en argentino básico) como un Museo. Yo siempre defendí la okupación de espacios, sean cloacas o palacios, siempre que haya libertad de expresión. 





A mí me encanta este tipo, así que me parece fantástico que exponga su obra en un Museo. Que exponga en su ciudad natal es un regalo, una muestra de agradecimiento. Olé!






Banksy  pintó algunas calles de Barcelona, pero eso fue antes de que la política cultural del Ajuntament decidiera que los grafitis ensucian las paredes. Yo tuve la suerte de disfrutarle en algunos muros de Lisboa, en medio de cientos de pintadas y stencils. Estuve todo un día haciendo fotos de los muros de Lisboa como souvenir de lo que en algún momento fue el arte de la expresión en el espacio público, con la certeza de que Lisboa será pronto arrebatada por la postmodernidad liberal que pintará sus muros de blanco de inmaculada concepción, tal y como ocurre en Barcelona. 






Estas son fotos hechas por Elmar, que cometió la locura de ir a Bristol sólo para ver la exposición, se tragó tres horas de cola sin saber si conseguiría entrar, y finalmente volvió a Barcelona al cabo de 18 horas. ¡Eso sí que es amor al arte! Todas las fotos están aquí


PD: Por cierto, me gustaría recordar que en Argentina el grafiti era el único medio de expresión sin represión que podíamos utilizar durante los últimos años de la dictadura. No porque estuvieran permitidos, sino porque no se pueden torturar muros. Y cuando ibas por la calle y de repente te encontrabas con una frase como "Mate, torture, robe, viole: la Ley de Obediencia Debida le perdona", te entraba un tornado por la garganta que te daban ganas de salir a la noche a "hacer pintadas", como le llamábamos. Y así lo hacíamos. Pero ya se sabe, a la democracia capitalista le encanta la blanca pureza de un muro sin palabras. Si queremos imágenes, ellos nos dan las cámaras de vigilancia... 

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