sábado, 30 de enero de 2010

Aventuras de un día de sol

Con más de cien páginas en mi regazo, me entregué a la relectura y la corrección hasta que me venció el cansancio.

Dormí hasta que me despertó el hambre.

Al despertarme, desayuné frente a la pantalla y corregí, corregí y corregí hasta que comenzó el momento de las dispersiones.

Comer. Beber. Hablar.

La comida me activó el Brain-Pro y fue entonces, después de la primera caña, cuando vislumbré una de las múltiples líneas de fuga del maldito embustero.

¿Cómo era posible que los archivos actualizados hubieran desaparecido de la red? Gracias, sencillamente, a una lucidez y una capacidad de previsión que me supera: había abierto más de una cuenta.

Probé otros correos y habituales contraseñas. Y allí estaban. Con estupor, me di cuenta de que no había perdido "solo un día" de trabajo, sino 14 páginas.

Ahora, gracias a mi caos mental y la descoordinación de mi sistema no binario, pero sobre todo, a los autoengaños y las trampas urdidas para despistar mis despistes, tengo mucho más trabajo del que pensaba acometer.

¡Viva las líneas de fuga! ¡Arriba la tecnología! ¡Abajo la dictadura de la Razón!

2 comentarios:

escribiendo otra vez dijo...

Joder¡¡¡ me encanta esta entrada¡¡¡ me encanta... te sigo con cada cosa que escribes.. pero esta me mola un montón... me encanta... seguí perdiendote... ahí, justo en ello esta el no camino.

Aunque debo decir que perder 14 páginas, es una mierda, que vivan, ese tipo de perdidas, que vivan... por supuesto... si es vida lo que te dan¡¡¡

Sweet and Tender Hooligan dijo...

mamita recibi el mensaje. nao tein credito
acordate que no me quedo en tu ciudad for ever
besos miles