viernes, 22 de enero de 2010

La vida es dura




Me he negado a ver imágenes de Haití estos días. Hoy, en la pausa de Pasapalabra – el único programa que miro, por el morbo de reconocer mi ignorancia – puse la 4 y allí estaban: el contingente de salvación yanqui rescatando al pueblo haitiano en son de paz.
Vi cuerpos como robles quitando el plástico que cubría cargamentos de agua, vi gafas y botas, guantes de cuero y gorras, helicópteros y a un soldado explicando, con un español con acento cubano de segunda generación, que iban a ayudar, sólo a ayudar, y que el pueblo haitiano lo sabía y por eso les recibía con merecidos honores.
Fue entonces cuando, sin aviso y con los rostros mojados pegados a la cámara, vi saltando de alegría a hombres envueltos en banderas de Estados Unidos de América. Las besaban haciéndolas ondular a ritmos envolventes. Y fue allí cuando aparecieron las lágrimas...

“La necesidad tiene cara de hereje”, solía decir mi vieja. ¡Qué triste y perversa es la Historia! 

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