sábado, 2 de enero de 2010

Para sobrevivir el 2 de enero

Hoy la ciudad estará llena de cadáveres: contenedores rebosantes de basura, zombies que quizás todavía siguen de fiesta y buenos deseos de año nuevo pudriéndose en las alcantarillas.

El 2 de enero no es un buen día para emprender ni terminar nada. A pesar de ser sábado, es aconsejable detener el exceso de euforia y descansar de tanta ilusión inventada. No es necesario reflexionar sobre lo que vendrá, con intentar recordar lo vivido los últimos días es más que suficiente.

Este día de resaca global, propongo dejar por un rato el barullo de las ilusiones y tumbarse a descansar en el presente. Si paramos nuestra hiperactividad el mundo seguirá rodando sobre sus engranajes sin decir ni pío. Las guerras, las miserias, las catástrofes, los gobiernos, los bancos y toda la parafernalia que hace funcionar la maquinaria seguirá cumpliendo sus funciones y objetivos. Quienes nos aman seguirán amándonos un día más, quienes nos odian no están hoy en condiciones de cambiar de idea.

Así que propongo aprovechar la ocasión para disfrutar de esta serie de propuestas. Pueden llevarse a cabo en compañía o en soledad, son gratis y no tienen efectos secundarios indeseados.


SUGERENCIAS PARA SOBREVIVIR AL 2 DE ENERO:

* Habitar el día como si fuera una mañana abierta. Nos eximirá de grandes propósitos y nos dejará disfrutar hasta el anochecer de un aturdimiento adolescente que nos devolverá a aquella perdida sensación de tener todo el tiempo del mundo

* Inventar recuerdos de luna llena, paisajes nevados sin gatos ni estatuas. Una visión limpia de engañosa domesticidad (hoy no está el horno para traiciones) y de la aparatosa soberbia de las dictaduras puede llegar a relajar mucho la mirada

* Limpiar el camino de malezas y de flores dejando sólo un árbol. No nos enredaremos las piernas con espinos rastreros, no nos entretendremos con espejitos de colores y eliminaremos el riesgo de perdernos en la noche

* Dejar por hoy las escaleras a medio subir. Pueden esperar, siempre estaremos a tiempo si mantenemos los ojos bien abiertos.

* Recordar que no todo está sabido, que aún hay lo que no hemos aprendido y que lo que podemos enseñar cabe en una hora. Estimula con mucho éxito la relajación neuronal

* Caminar erguidas pero sin tanto orgullo. Abandonar por un día el encanto o el asco de conocerse previene muchas contracturas y renueva el preciado tesoro de la amistad
  
* Sentarse bajo aquel único árbol pero no a soñar nuestro destino. Podemos por un día olvidarnos de lo que vendrá: nadie vendrá a robarnos el futuro.

* Y por último, aunque no menos importante, hundirse con risa loca en el placer.  Del sexo, el sueño, la relajación, la lectura, la cocina, la jardinería, las labores de punto, el "al-pedismo" o lo que tengamos más a mano: aquí cada quien con su cada cual. Eso sí: la tele no vale. No se trata de pasar el tiempo con pasatiempos, sino de vivirlo con alegría, desprejuicio y levedad.

Pues ya está. Me voy a hacer lo propio, que no tengo cuerpo para tanta letra. 

1 comentario:

edu dijo...

para ser día 2 estabas muy lúcida... la resaca suele tener eso: a parte de los indeseables males, otorga un estado de calma clara muy creativa