domingo, 14 de marzo de 2010

Hablan las putas

 "Cualquier persona que va a la discoteca y se queda con una persona por una noche de placer está prostituyéndose, pero no cobra. Yo me lo paso bien y encima puedo obtener dinero... maravilloso." (Carol, transexual trabajadora sexual)

"(Al principio) nos poníamos al lado de las mujeres, ellas nos enseñaron a ser putas, nos hablaban sobre clientes, cómo manejarlos, nos protegían. Nunca una mujer nos dificultó el trabajo." (Carol)

"Pagando no tiene nada que ver contigo, hacen lo que quieren, no tienen vergüenza de nada, de los defectos, de su físico, ni de preguntar cosas que no harían con otras personas ni de comentarte cosas. Por ejemplo: un día un cliente me comentó que nunca había hecho un francés con su mujer." (Lolita)

"La mayoría de clientes dicen, al principio, que quieren penetrar; pero en la habitación tienen el deseo de ser penetrados." (Regina)
"El cliente no quiere reconocer la verdad, paga y después se integra en la sociedad a la que pertenece hipócritamente, pero es así." (Carol)

"El poder del cliente es igual al mío hasta que me paga. Después el poder es mío. El poder real del cliente es en lacalle, pues él tiene el dinero y puede elegir quien le interese más. Él piensa que tiene el poder más fuerte porque puede elegir, pagar y mandar, pero en la habitación se convierte en víctima." (Carol)

"Mi familia no se interesa por nada porque, además de ser muy pobre, puedo ayudarla... Meter moral en la pobreza es tontería." (Lolita)

"No puedo moverme en la relación con mi marido, tengo que tumbarme y dejar que él lo haga todo; si no fuera así, él se quedría flojo y me llamaría puta. Yo pienso que está bien porque con él no soy puta, hago mi papel de mujer." (Rubia) 

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