lunes, 19 de abril de 2010

transfeminismo ético y coherente

 

hablo desde una voz rota que necesita recomponerse desde un lugar más fuerte que el anterior, o por lo menos más auténtico, menos traicionero, menos movedizo.
tengo el presentimiento de que esto, que por ponerle un nombre se llama transfeminismo, será algo grande e importante. tengo el presentimiento de que será.
eso me da miedo y seguridad a partes iguales.
miedo porque sé perfectamente cómo NO será:
no será con personas que no sepan distinguir entre un proyecto y un negocio
no será con las que censuran la pornografía,
no será con las que victimizan la prostitución y la confunden gravemente con la esclavitud, entorpeciendo las vidas de personas que trabajan para vvir mejor.
no será con quienes gritan ni puta ni sumisa,
ni con quienes piensan que el sadomasoquismo es aberrante y poco respetable,
ni con quienes se ofenden por la exuberancia y el descaro,
ni con quienes aunque tengan coño performan al macho ibérico quedándose con lo peor.
no será con quienes no sepan que «queer» no es una moda, ni con quienes aún sabiendo lo que implica decidan perpetuarse en las categorías que pretendemos destruir.
no será con personas sin ética, ni conciencia política.
no será con personas que no duerman tranquilas por la noche.
no será con momias, ni déspotas, ni comerciantas, ni sanguijuelas,
ni estafadores, ni agresoras, ni feministoides de mierda.
seguridad porque sé muy bien que a pesar de los obstáculos somos una resitencia poderosa, con razones y argumentos para desmontar cualquier patraña.
porque tenemos ganas de cambiar las cosas aunque escueza y aunque no sea fácil,
porque somos las bastardas de un pasado que no imaginaba un futuro como este,
y somos muchos y no tenemos miedo, ni de equivocarnos ni de acertar.
seguridad porque, como dice leonor silvestri, soy anarquista
y tengo el don de creer.
y en este espacio táctico tenemos que huir de la autocomplacencia y aproximarnos de una forma sincera a la autocrítica. está muy bien que armemos una estructura fuerte y sólida, monstruosa, subversiva, pero que nunca sea una estructura hermética o sectaria. está perfecto que demos miedo (si esto sale bien, tendrán mucho que temer) pero hemos de tener la sensibilidad suficiente para darnos cuenta de contra qué y contra quiénes luchamos, de ser responsables de lo que producimos hacia afuera, y ser capaces también de seducir (y no asustar) a las nuevas alianzas.
manadas sí, sectas no.
aprender a protegernos de amenazas que pueden venir perfectamente camufladas. el enemigo no siempre se acerca espada en mano, a veces viene con la lengua fuera dispuesto a lamernos el culo.
las feministoides y las expertas en tendencias «cool» ahora le ponen la palabra «queer» a todo lo que hacen para no parecer unas retrógradas ancladas en el discurso sobre la mujer, el discurso sobre las lesbianas, para suavizar las críticas, para no quedarse en sus cuevas, para montar el chiringuito a costa de nuestros sueños.
pero no han asumido en absoluto lo que “queer” supone y significa, no les interesa, no les convence, de hecho, les molesta profundamente. «Queer» significa que seguir hablando de “la mujer” es irrelevante, aunque esto más que un sujeto sea ya, por suerte, una abstracción. «Queer» significa que categorías como marika-hetero-lesbiana tampoco tienen sentido y son, además, contradictorias y contraproducentes. hay tantas marikas en el mundo, tantas bolleras, tantos y tantas trans… y de todxs ellas somos como mucho un 5%, una minoría dentro de otra minoría que preferiría que no existiéramos.
aunque sólo sea como estreategia, basta ya de hablar en nombre de tanta gente que no sólo no tiene nada que ver con nosotras sino que además nos vienen en contra. la gran mayoría de maricas y bollos del ámbito occidental, europeo-estadounidense, blanco, urbano, quieren ser normales y que lxs toleren, pagar religiosamente el impuesto rosa de sus guetos, quieren casarse y formar familias y que sus hijos hagan la primera comunión.
basta ya de llamarnos con sus nombres. tenemos los nuestros propios, que son transfeministas, queers, hackers, putas, inmigrantas, alimañas, guerrilleros, chaperas, ceroeuristas, piratas, saboteadoras, deformes, monstruas, lobas, perros, pajarracas.
yo creo, desde mi humilde perspectiva, que si ha de haber un movimiento nuevo, diferente y fuerte, no debería dejarse guiar por criterios tan estúpidos como con quien follamos o qué tenemos entre las piernas. me resulta mucho más interesante y producente saber si detrás de nuestros actos hay una ética, una conciencia verdaderamente política, una responsabilidad. y esta conciencia, en el movimiento transfeminista que imagino, nace de la intención de que otras personas dejen de decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras sexualidades, amparadxs precísamente en esas categorías absurdas de las que nos tenemos que desprender con sinceridad para poder armar el fuerte.
lo queer acabó por ser en europa y en estados unidos una excusa de la gente fiestera para ponerse pelucas, lentejuelas, y follar todas con todos, sacar pasta porque donde pongas queer tendrás gente dispuesta a pagar una entrada, y nada más. todo empezó con una progresiva frivolización de las ideas. aquí nos va a pasar lo mismo si no hacemos nada para evitarlo.
yo defenderé lo queer, defenderé el transfeminismo, y defenderé con toda mi energía a las personas con las que nos embarquemos en esta aventura. tengo las ganas, tengo la fuerza y no tengo miedo del futuro porque de alguna forma sé que es nuestro.

1 comentario:

Kattalintxo dijo...

ver ahora y aquí estos escritos, que anteriormente me emocionaron... es brutal.
quedan escritos e inscritos en mí.

un besazo...