jueves, 6 de mayo de 2010

Nuestro lecho nupcial

Juana 
After John Donne

A nada sino a ésta prestále tu atención y
prestále tu atención en esto:
¡Cuán insignificante es aquello que me negás!

A mí me picó primero y ahora te pica a vos.
Aquí, nuestras dos sangres están mezcladas.

¡Confesálo!

No puede decirse que esto sea
un pecado,
una vergüenza,
la virginidad perdida.

Disfruta ella mientras corteja, consentida
se hincha con una sangre hecha de dos.
…esto es más de lo que nosotras haríamos.

Esperáme y
perdoná tres vidas en una,
donde casi más que casadas estamos.
Esta es vos y es yo, nuestro lecho nupcial,
es templo de nuestra alianza matrimonio.

Los padres gruñen.
Sin embargo,
nosotras permanecemos unidas,
enconchadas en estas paredes de azabache vivientes.

Aunque tengas el poder de matarme, no lo hagas.
Qué no se agregue al sacrilegio
tu suicidio también,
tres sacrificios al matar a tres.

¿Cruel y repentina,
ya tenés tu uña
manchada con la inocente
sangre púrpura?
¿En qué era ella culpable,
excepto en la gota que te extrajo?

Triunfaste.

Y ahora decís que no nos encontrás más débiles.

Es verdad.
Entonces aprendé
cuán falsos son los temores:
Tanto honor perderás cuando te entregues a mí,
como esta muerte tomó de tu vida y de la mía.

1 comentario:

Anarco Cerda Sudaka dijo...

gracias cosechadora infame de mis besos

version al rioplantense y una pulga como cama matrimonial
eso es la pareja y el amor romantico

una pulga sangre una picadura y un subidon donde los flujos se interceptan y que sean siempre por lo menos tres, como en el poema

te beso