miércoles, 7 de julio de 2010

Muere una puta


Natasha fue encontrada sin vida en la bañera. Sola. Tres días después de su muerte.

¿De qué murió? De la vida misma es una respuesta rápida: para morir sólo hace falta estar viva. Pero, ¿Qué tipo de vida te lleva a morir sola en una bañera y que te encuentren a los tres días? ¿qué tipo de vida lleva a que tu familia no esté para estos trotes y decida distanciarse del asunto? ¿qué tipo de vida permite la muerte más dolorosa: la muerte en vida?

La respuesta más tentadora es pensar que una persona vencida a la fuerza letal del alcohol no podía esperar otra cosa; que alguien confinado a la marginalidad no podía soñar otra muerte. Cuando sé es transexual, puta y alcohólica –tres condiciones que van alegremente de la mano como hermanas en desgracia – la soledad es un asunto cotidiano, y la muerte, una cuestión de tiempo. Pero esta respuesta deja de lado aquello que afirmó Perlongher: “la fuga de la normalidad abre un campo minado de peligros”.

Hace muchos años escuché decir: “Estamos de luto. Ha muerto Juan Domingo Perón.” Un hombre, un nombre. Otra gente escuchó: “Españoles, Franco ha muerto”. Un hombre, un nombre.
Afortunadamente, nunca más volveremos a ver en vida a Franco ni a Juan Domingo Perón, pero sus imprentas históricas y el poder de sus nombres perdurarán por siempre en la Historia y el recuerdo de los pueblos.

Sin embargo, ante la muerte de Natasha no podemos siquiera decir: “Ha muerto Natasha”. Al llamar a la funeraria para saber cuánto hemos de recaudar en la próxima fiesta para pagar la incineración, tenemos que decir: “Ha muerto Nicolás”. Un nombre en un DNI, un desconocido, alguien que quizá nunca existió.

Hace años que Nicolás se fundió en el cuerpo revolucionado de Natasha. Aunque – afortunadamente – algunas funcionarias tienen ética y contemplan su nombre verdadero, al Estado y sus instituciones todo esto le importa una mierda. Vidas descartables. Innecesarias. Molestas. La basura va al contenedor, y de allí, a algún sitio inhóspito alejado de ciertas conciencias.

Mientras tanto, la manada aúlla y se da mordiscos. Peleas, algunas con sangre, dividen nuestra comunidad. Antonia deja de hablarse con Julita, Pepita está enfadada con Lolita, Maripili y Juanita no se hablan por una nimiedad que se transforma en asunto de Estado. Ceños fruncidos. Broncas. Desvelos. Traiciones. Mentiras.

Flori me dijo: “Moriremos todas solas”. Yo creo que lo peor es que no nos damos cuenta de que vivimos solas, que nos cuesta aceptar todas esas noches que nos adormecimos en colchones de púas, que corremos un tupido burka anfetamínico sobre nuestra capacidad para crear mundos vivibles mientras ahogamos en alcohol nuestros miedos más profundos. Y, entretenidas con nuestras disputas, vamos dejando que el óxido nos corroa lentamente.

Nenas, no queremos cadenas. Queremos libertad. Y la libertad exige una responsabilidad atroz: la de una ética que nos una no porque la sociedad nos machaca, sino porque vivir es una guerra permanente: contra la violencia de un sistema uniformador; contra la desolación de un paisaje pintado con la pátina sombría de la marginación; contra el clientelismo que instala a mercaderes de la vida en las instituciones que deberían defender los derechos humanos, como el de “vivir y morir con dignidad”.

Maripili, Julita, Pepita, Juanita: no mires para otro lado. Pon la bronca en su lugar y únete a tu hermana porque, como decía el Martín Fierro y mi papá cada día después de la cena: “Nunca se olviden de esto: los hermanos sean unidos, esa es la ley primera, porque si entre ellos se pelean los devoran los de afuera”.

Mientras tanto, discuto fatigosamente con funcionarias de la Generalitat por un informe sobre la homofobia en Catalunya que no se quiere publicar. Y me entristezco soñando qué pasaría si asumiéramos la responsabilidad de poner límites a la injusticia, qué pasaría si cada marica, cada bollera, cada trans, cada puta, loca, inmigrante, desgraciada, marginada y pisoteada por este sistema de discriminación de lo bueno y lo malo, lo normal y lo perverso, lo aceptable y lo aniquilable, uniéramos nuestras fuerzas contra el fascismo que mata en vida.

Y lo que más me jode de todo: que no puedo evitar pensar que soy una paranoica, que mi enfado es injustificado, que peleo con molinos de viento en un desesperado intento de construir una burbuja de paz y felicidad, esos gloriosos conceptos.

Entonces es cuando me cago en la paz, en la felicidad y la bondad; vomito mi rabia sobre las leyes que intentan tapar una injusticia atroz y deseo fervientemente una performance queer de Violencia Ribas.

Natasha, que descanses en violencia y puedas así vomitar tu soledad sobre los zombis que jugamos a la convivencia pacífica. Amén.

13 comentarios:

*♥Bi☺☆*L♥Ve★★* dijo...

Vá para el gran viaje: Venga fiera! La Tempestad bailando por Soleá

http://www.youtube.com/watch?v=IxsjO0MLfVI

mery dijo...

No conocía personalmente Natasha, coincidí con ella unas cuantas veces en los dias de encuentro entre bata y barato.
Hoy estoy en Italia y todo esto me llega como si hubiera plomo en mis piés.Gracias por escribir lo que has escrito.


ciao helen

Esperanza Moreno dijo...

...todas las hermanas somos zombis peleando contra molinos de viento... y así se nos va la vida. Un abrazo.

Lubna Horizontal dijo...

me encanta esto de acordarnos y reflexionar tan bien cuando la gente ya está muerta, cuando ya no hay vuelta atrás.

me encanta hablar más de la gente muerta que de la viva.


No sé si a ella le gustaría tanto.

desde hace mucho tiempo que a casi nadie le importaba una mierda natasha. que no aparecía en nuestras conversaciones, cuyo número de teléfono muy pocas habíamos conservado.

desde hace mucho tiempo que a casi nadie le importaba una mierda natasha. eso es lo que puede haber permitido que haya estado 3 días muerta esperando ser encontrada.
como cuando estaba viva, aunque en esa ocasión tuvo que esperar mucho más.

yo intenté salvarla (absurdas intenciones las mías), enseñarle a leer, a ir sola en metro, subirme al escenario del 23 para que la divina llenara la nevera. Lo intenté durante un tiempo, luego me cansé: tratar de salvar a la gente es de lo más egoista.

Me encanta que la queramos mucho más una vez muerta, que ahora una vez muerta pueda ser objeto de nuestros profundos análisis sobre la transexualidad, el puterío y el alcoholismo.

Cadáver en la mesa de la autopsia, fiambre en el depósito de cadáveres no reclamados. Su cuerpo muerto puede recaudar más dinero del que jamás le entregó nuestro gran amor por ella en vida.

Me encanta que quepa la posibilidad de que nos gastemos más dinero en ella una vez muerta.

No sé si a ella le gustaría tanto.

Anarco Cerda Sudaka dijo...

me hacen llorar
yo que soy sola que no tengo familia mas que a mis gatos y mis afines bien podria hoy morirme sola y nadie se enteraria. no me entristece ni me angustia.
esta soledad ha sido el motor para que yo te encuentre y quizas a muchas mas como vos aunque seamos pocas.
las sin familias hacemos jaurias.
tu texto es contundente como vos helena torres

HelenLaFloresta dijo...

nunca fui amiga de natasha, ni intenté salvarla, ni fui a verla nunca al hospital. soy amiga de algunas personas y de otras no. para mí, ella era una reina de la noche con quien a veces coincidí y compartí risas y lágrimas.

por eso estoy hablando de la gente viva: de la necesidad de fortalecer los lazos entre nosotras para vivir y morir en una soledad acompañada.

no estoy lucrando con su muerte, ni creo que nadie de nosotras lo esté haciendo. transformar el dolor en rabia y escupirla a quien se tiene al lado es tentador, pero no es necesario

lo siento si te he ofendido

besos mil

Lubna Horizontal dijo...

No es ofensa, tampoco rabia.

Simplemente es alucinante hacer un post sobre una persona cuando está muerta cuando nunca se le ha hecho uno cuando estaba viva, es decir, cuando nunca se le prestó atención cuando estaba viva. Su muerte tiene por tanto más significado que su vida para ti?

Me lleva a pensar que quizás la muerte ajena nos acerca un poco más a la nuestra propia y eso nos hace reflexionar sobre la vida.

besos

Lubna Horizontal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
mery dijo...

No se por cual motivo lo que estas escribiendo Diana me pone bastante de mala hostia.
No conocía Natasha ya lo he dicho, ni quiero hacer retorica, que me la suda bastante ni tengo tiempo.
Pero creo que lo que ha pasado probablemente ha sido algo para pensar en esta puta vida
y en esta puta muerte, el otro día ha tocado a ella
y mañana a otrxs y seguro vamos a estar asolas siempre.
Y me jode y cabrea tener que estar cuidados a lo que decimos o escribimos, sobretodo cuando pasan cosas asì parece que opinar tiene que tener un exclusiva de quien conoce la persona.
No quiero medir quien es mas verdaderos asì o quien està cuando tiene que estar.
Me parece bien desconfiar también de los amigos
pero ya sta bien, no?
Bueno yo estoy hasta el coño de todo esto,
porque no tiene sentido para mi
y mas te digo en verdad mejor asola
que tenerse que justificar siempre.
No hay islas felices esto es cierto
pero si Helen escribe lo que ha escrito yo lo comparto
porque parece el único que me queda y porque en el día a día yo no me acuerdo de ti ni tu de mi, no nos preguntamos como estas
nos olvidamos eso es.

Pat dijo...

pues yo me llevé esta entrada para mi blog, helen :-)
no formo parte de vuestra manada, no conocía a Natasha ni a tantas otras con las que compartís (o no) cotidiano. sólo soy alguien que conoce a algunas y que se asoma desde esta ventana que es la Internet, y que tiene su propio cotidiano acá en un madri alejado del circuito barcelonés... pero me llevé la entrada a mi blog porque a través de una muerte se nos habla de la violencia del estado. de la desunión en vida. de la dificultad de permanecer juntas o crear un mundo habitable... de la soledad... y todo eso me parece muy valiente ponerlo en un blog que leen personas mucho más cercanas a helen que yo, que conocían también a Natasha y que saben a quién se refiere al decir "fulanita o menganita están enfadadas"... Así que: me ha hecho sentir que es injusto (a mi, una lejana) decir cosas como que "la quiere mucho más ahora que está muerta" o meterse con sus "profundos análisis" a raiz de su muerte. sin embargo, ella, helen, y quizás por eso me gusta tanto sin conocerla en persona, pide disculpas por si ofendió...

linda, helen, sos linda...
bs

HelenLaFloresta dijo...

leo tiene razón: la soledad nos hace encontrarnos... entre nosotras y a nosotras mismas...

gracias x compartir este espacio con mi soledad, y por abrirme las vuestras

sniff

Anarco Cerda Sudaka dijo...

es asi helen las solas unidas
no se puede salvar a nadie nadie salva dice leo garcia un cantante argentino
pero si podemos ser jauria
salir del interior de la pareja o la familia dos cosas que ni tengo ni quiero para ir al exterior de la amistad
las quiero amigas a todas
y las conmino a que sepan resolver lo que tengan que resolver en otro espacio
no le arrojen pasto a las fieras
la reflexion de helen es pro trans y es una reflexion valiente y lucida
quizas esta bella trans que murio sola no podia ser salvada
pero otras trans como nosotras otras ex bio chicas quizas si podamos estar mas unidas para no morir solas para no morir cuando no toca

la Quimera Rosa dijo...

gelou,


solo para avisar que a partir de esta noche a las 22 hrs, en la bata, el 23, el madame jazmin y el barato se estarán ofreciendo bonos de contribución -y alegría- a 20 euros para poder pagar la incineración de natasha...la que quiera no tiene más que hacercarse a cualquier bar de estos y llevarse su bonito a casa.
Y también se ha abierto una cuenta para hacer ingresos que circula por facebook.

Nos haremos cargo de su muerte material, no como familia, en mi opinion, sino como red que somos que cuando podemos y queremos y creeemos que es necesario allí ponemos la energía( tengamos o no tengamos relacion o afinidad con la persona).

bs

ce