sábado, 18 de diciembre de 2010

Carta abierta a saqueadores del discurso

Hay hombres que se declaran antisistema y vociferan contra las injusticias de este mundo, pero son capaces de dejar una relación con una mujer porque se sienten inferior a ella y ven atacada su masculinidad machorra. Hay mujeres que se escudan detrás del feminismo y firman sendas proclamas, pero no dudan en maltratar a cualquier mujer que consideren inferior por cuestiones de raza, nación o clase, y así reforzar el ejercicio de un poder despótico.

Estas personas demuestran su hipocresía desde el mismo momento en que se defienden como hombres o mujeres, ya que esta es una de las maneras más injustas en las que está dividido el mundo. Estas personas jamás podrán salir de la trampa de la injusticia que ellas mismas reproducen sin cesar: instalarse en la posición de hombre, blanco, ocupado, productivo y heteronormativo (que no tiene que ver con quién se tiene sexo ni cómo, sino con cómo se establecen las relaciones y qué lugar se ocupa en la sociedad) es reproducir la discriminación hacia las mujeres, los niños y niñas, la gente mayor, las personas con discapacidades, las personas pobres. Jamás este ser actuará en contra del sistema. Instalarse en el lugar de mujer blanca, ocupada, productiva y heteronormativa refuerza los esquemas de poder que vampirizan a las personas mestizas, desempleadas, con sexualidades no normativas, sin linaje ni propiedad y que establecen parentescos no basados en los lazos de sangre.
Este tipo de personas viene intentando joderme la mandanga desde que estuve dos meses enferma. ¿Por qué ahora? Porque intentaron aprovechar mi debilidad para demostrarme que pueden conmigo, que tienen más poder, que mis ansias de libertad siempre tendrán en frente el muro de su necesidad de control.
Lamento deciros, cobardes y maltratadoras, que os habéis equivocado. No porque yo sea invencible, sino porque mi lucha discurre por caminos tan alejados de los vuestros que, si una vez nos encontramos, fue porque estaba pedo, porque fui ingenua, porque confié en vuestras mentiras, porque estáis por todas partes. Pero, una vez reprogramado el GPS, vuestros insomnios y vuestras mezquindades están tan lejos de mi vida que no sois más que un mojón enmohecido a la verita de un sendero perdido. Cuando sueño, deseo, corro con los brazos bien abiertos, me carcajeo, me corro a chorros, lloro, respiro y amo estáis tan lejos que no llegáis a tumba ni recuerdo.
He de decir que, aunque tenía razón el Chavo del 8 cuando decía: “la venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena”, me complace saber que tenéis dificultades para dormir, que tenéis miedo de mi rabia, y, sobre todo, que tarde o temprano añoraréis mi alegría y mi desvergonzada libertad.
Esta es mi respuesta a vuestras agresiones, envidias y cobardías: os abandono a vuestra mezquindad, me voy con mi música a otra parte. ¡Hay tantos sitios donde todavía se puede bailar! Y, sobre todo, hay tanto por crear y reconstruir que no hay tiempo para devolveros la traición: ya de eso os ocupareis en vuestras oscuras soledades. Vuestras úlceras gástricas, alteraciones del sueño, soriasis y estupideces ya son suficiente castigo. 

Y para demostraros mi falta de rencor, os regalo estas estrofas que cantábamos en la infancia:

Para la maltratadora:
"Que te vaya bien / que te pise un tren / que te deje frita / como una sartén"

Para el cobarde: 
"Te quiero, te adoro / te tiro al inodoro / aprieto el botón y.... / ¡chau!"

1 comentario:

Lubna Horizontal dijo...

yeaaaaggggg, allá va la fiera como una metralleta, que se preparen querida, el mundo que imaginaron que nunca cambiaría lo va a hacer, aunque como dice Jaime, sólo sea a nivel "micro", que ya es bastante.

Diana