sábado, 11 de diciembre de 2010

Eternidad

En mi jardín hay rosas
yo no te quiero dar
las rosas que mañana...
mañana no tendrás.

En mi jardín hay pájaros
con cantos de cristal:
No te los doy, que tienen
alas para volar...

En mi jardín abejas
labran fino panal
¡Dulzura de un minuto...
no te la quiero dar!

Para ti lo infinito
o nada; lo inmortal
o ésta muda tristeza
que no comprenderás...

La tristeza sin nombre
de no tener que dar
o quien lleva en la frente
algo de eternidad...

Deja, deja el jardín...
no toques el rosal:
Las cosas que se mueren
no se deben tocar.

Dulce Maria Loynaz

2 comentarios:

Pat dijo...

hola nenaaaa... ays! qué lindo fue vernos hoy... aterricé en tu blog de casualidad, no pensé que pudieras haber publicado algo hoy! y al leer el poema casi casi que te mando un sms preguntándote si todo salió bien o te ¿"agobiaste"?...
bo! no sé si interpreté mal, y por eso ni te mandé el sms ni nada, pero aprovecho para mandarte mil besos y repetir: me habría pasado horas y horas contigo :-)
un gusto...

mono magnético azul dijo...

algunos a los que les enseñé mis rosas se cabrearon en seguida al descurbir que no eran suyas. yo pensé en la muerte al jugar a la dulzura de un minuto, y me vi reflejado en ellos.