viernes, 14 de enero de 2011

Los jueves al sol

Me he quedado sin horario laboral marcado por relojes ajenos. Otro revés y van... Lo aprovecho. Ya se sabe: que si no hay mal que por bien no venga, que si crisis significa peligro y oportunidad, blablabla.
Me despierto más temprano que antes, con ganas. Voy por la vida como una flâneur*, esperando el chispazo que me distinga de la multitud. Me abandono a los acontecimientos como el flâneur se funde en la muchedumbre, me instalo en lo inesperado, desciendo la pendiente deslizándome sin freno alguno.
Pasan cosas: festejos, viajes, conversaciones, encuentros, descubrimientos. Para cambiar el rumbo no necesito salir corriendo, sólo girar el volante, ligera y suavemente. La mejor manera de conducir es con confianza. Llevar un coche es fácil, lo difícil es discurrir en el tráfico a horas punta.

Deambulo por la ciudad mirando rostros, escuchando conversaciones, jugando a adivinar quehaceres. Gente con relojes y vestidos elegantes se toma un break, gente mayor con peinados lacados toma el aire, gente joven con los pelos al viento se toma una cerveza. Les observo, recuerdo luego sus rostros, sus miradas.
No cojo el metro sino el bus, no voy al bar sino a la playa, no me tomo un descanso pero duermo, no llego tarde, simplemente voy. Estoy. Vivo.

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flâneur: "La multitud es su dominio, como el aire es el del pájaro, como el agua el del pez. Su pasión y su profesión es adherirse a la multitud. Para el perfecto paseante, para el observador apasionado, es un inmenso goce el elegir domicilio entre el número, en lo ondeante, en el movimiento, en lo fugitivo y lo infinito. Estar fuera de casa, y sentirse, sin embargo, en casa en todas partes, ver el mundo, ser el centro del mundo y permanecer oculto al mundo, tales son algunos de los menores placeres de esos espíritus independientes, apasionados, imparciales, que la lengua sólo puede definir torpemente". Walter Benjamin

3 comentarios:

Lubna Horizontal dijo...

qué bien cariño! me hace feliz leer esas palabras.

besoT
Diana

Flamingo dijo...

Es verdad Mónica, me ha ocurrido a veces, es como estuviéramos tan fríos por dentro, tan faltos de vida que la única forma de hacer algo parecido a vivir es la de fijarnos en los movimientos de los demás, no hablo en mi caso de sus sentimientos ni cosas así, solo su diario deambular, sus gestos las cosas que hacen.

Cosificando a la gente equilibramos nuestro propio estado de ánimo, yo solo rompo ese momento, para transformarlo en calidez, cuando veo a alguien que me atrae, en ese caso bajo un poco la guardia y me implico un poco más, no quiero hablar con la persona, en esos días no me interesa, es solo fijarse un poco más en sus movimientos porque te gusta un poquito más.

Lamento tu estado actual, pero algo me dice que a ti te sobran recursos amiga mía.

HelenLaFloresta dijo...

me fijo en la gente porque tengo tiempo de mirar, gozar con la mirada, descubrir... no cosifico a la gente, cojo instantáneas y juego a descifrarlas... estoy liviana, quizás en el estado que se llama ser feliz en libertad... una rareza, en fin...