sábado, 19 de febrero de 2011

Artículo de Patrícia Soley-Bertran en El País:

La industria propone y el/la consumidor/a dispone: es hora de promover el alfabetismo visual crítico para descodificar los valores encriptados en las imágenes, de desarrollar un nuevo modo de ver más representativo de la diversidad y de exigir modelos de belleza que reconduzcan lo estético, de la mera posesión de cuerpos supuestamente ideales al ámbito de los sentidos y la erotización de toda la personalidad. Se respira la necesidad de un nuevo estilo: una organización sensorial (o aisthesis, en griego, origen etimológico de "estilo") más consciente y soberana, ajena al incesante cambio de las modas (del artificial is beautiful al retorno de lo natural), eximida del mandato de la posesión y cercana a la experiencia gozosa del ser que comparte en libertad.

artículo completo: "(Des)orden estético", EP, 8/2/2011

Conocí a Patrícia hace años por la web. La invité a dar una charla sobre el cuerpo y la moda al proyecto Xarxa, en el que trabajábamos con jóvenes "en riesgo de exclusión social", que le llamaban. Estábamos trabajando sobre identidad y representación, y Patrícia nos sorprendió. Como tanta gente comprometida con un presente vivible, Patrícia tiene una trayectoria ecléctica: modelo, presentadora de televisión, socióloga estudiosa de Judith Butler, profesora universitaria, escritora...La chavalería, de entre 12 y 16 años, con los oídos cerrados gracias al aplatanimiento del instituto y el futuro cerrado por llaves olvidadas en los escritorios de un profesorado aletargado, despertó y actuó. A partir de su visita, hicimos un fanzine sobre moda e identidad, reciclaje y anticonsumismo, trastornos alimentarios... salíamos a la calle a hacer entrevistas y fotos a la gente, dimos vueltas sobre la bulimia y la anorexia, sobre las exigencias de la moda, sobre el concepto de belleza... Una de las chicas acabó dando una charla en un encuentro sobre Género y Nuevas Tecnologías en la Bonnemaison.

Cuando pienso en las cosas que repetiría si viajara en el tiempo, aquel año en Xarxa sería de los primeros de la lista: nunca más pude ver la teoría separada de la práctica, la política de la ética, la responsabilidad de la confianza. Pero esa es otra historia...

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