lunes, 7 de febrero de 2011

En los tiempos que nos corren, la comunicación está guiada por interrupciones. El móvil suena e interrumpe, siempre, aunque no estuviéramos haciendo nada. No permite la nada, la incomunicación, la soledad, el momento del no decir. Interrumpe y obliga a desplazarse: hacia el lugar al que quien llama nos indica: una cita, una obligación, un acuerdo, un recuerdo. Cuando vuelvas algo ha cambiado, ha habido un giro y hay que reconducir el barco.
Si apagamos el móvil y nuestro trabajo se centra frente a la pantalla de un ordenador conectado a internet, entraremos en los agujeros de gusanos del chat, el blog, el foro, el twitt, el feisbuk o libro de las caretas, los solitarios, los juegos en red, y un largo etcétera que ahora mismo empieza a interrumpir este post.
La pregunta es: cuando la comunicación se basa en los cortes, en las interrupciones, en los fragmentos, cuando se establece desde cualquier lugar y todos los lugares que no son en concreto ningún lugar, o al menos nunca el lugar donde estás, entonces ¿qué es escuchar?
En el cole siguen enseñando que la comunicación es un mensaje enviado por un emisor a un receptor. Parece un proceso limpio, sin cortes, directo. Si el receptor no entiende pregunta. Hoy somos entes receptores con dificultades para identificar emisores, esos grandes espectros. Procesamos, digerimos, vomitamos y rechazamos una infinidad de mensajes contradictorios que poco tiempo nos dejan para emitir algo que no sea un pedido de auxilio, una invitación o una proclama.
Antes de seguir con otra cosa, emito este mensaje: el ágora griego era la base de la democracia que hemos heredado. El ágora ya no existe, ¿qué pasa pues con la democracia?

1 comentario:

jorge dijo...

todo es una farsa, cada uno lo digiere a su manera, la democracia huele a podrido desde Platón hasta nuestros días, la clase política es la madre de la corrupción. para eso se inventó internet, el fútbol y todo lo capaz de aglutinar masas, para mantenernos entretenidos y que los de siempre puedan seguir robando. (bueno a groso modo, mi punto de vista, tampoco hagamos de esto un drama)