lunes, 28 de marzo de 2011

conexiones improbables

El miércoles, mi hermana me invita a ir al delte de l'ebre. For free. Hace mucho que no salgo, he estado toda la semana obsesionada con un artículo para el periódico diagonal. Decido ir y aprovechar el desplazamiento para escribir una propuesta para la convocatoria de conexiones improbables.
Marchamos el viernes. A la media de hora de llegar, me llama el amigo mago. Me invita a una función VIP para probar un nuevo espectáculo. A las dos horas recibo un sms:esa noche es el cumpleaños de una reina cuyos cócteles están a la altura de una piscina de hollywood. A la mañana siguiente, el amigo dj me llama para invitarme a unas jornadas de música electrónica. Por la tarde, la hermana anarkista perdida hace un tiempo me dice de vernos en la fiesta femme de can vies. Por la noche, la canaria que rompe todas las suelas en las pistas de baile me envía un mensaje para salir.
He ido a la playa, comido paella y traído de souvenir una hoja de palma para barrer el patio que encontré cuando, ilusa de mí y con la cabeza en la tecnología, las mujeres y las prometedoras y lejanas fiestas, fui a buscar leña en pleno arrosal. Y hace quince minutos acabo de enviar la propuesta improbable para colaborar con un instituto de investigación tecnológica. Propongo la creación colectiva de un manifiesto cyborg transfeminista para el siglo XXI. Escribo el proyecto con la ayuda inestimable de mi hermana, mi preocupada sobrina adolescente, su políglota amiga vegetariana, y una entrevista al arquitecto David Adjaye que leo en Babelia (que empieza con esta frase: "Es joven, guapo y negro"...¡Ay, Roberta Bosco, ese lenguaje! Está bien que te haya puesto cachonda, pero ¿hubieras escrito "Es viejo, feo y blanco", en caso de que lo fuera? Me recuerda a la entrevista a Laura Gomez, de twitter)
Si hubiera sabido que una bacteria iba a provocar interferencias capaces de conseguir que trabajara en lo que siempre quise hacer, la hubiera aniquilado antes de que me infectara o me hubiera pedido un clon por correo. Contradicciones de la vida... Estoy pensando en plantear estrategias para reemplazar el concepto de "doble jornada" aplicado a la mujer por el de multi-tareas de las identidades fragmentadas. En fin, cómo compatibilizar las eclécticas tareas de las guarras en paro, que bailar y follar con las amigas también es una tecnología, no? Siempre me quedará resignificar los usos de la hoja de palma...

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