viernes, 25 de marzo de 2011

Synbio, criatura de la biología, la computación y la ingeniería nanométrica

A pesar de ser hiper dependientes (o mejor, completamente inútiles) sin la tecnología, por alguna extraña razón (sospecho de unas cuantas, pero os dejo la pregunta abierta) aborrecemos el conocimiento de los intríngulis del uso de esas tecnologías. Mientras dispongamos de nuestro iPod, nuestro iTouch y nuestro iFuckingSmartLaptop estamos felices.

Pero como soy una hinchapelotas, tanto por genética como por cultura, quiero saber. Así es como lo mismo leo un informe sobre nanotecnología que sobre matemáticas aborígenes. No me rindo ante la posibilidad de no entender nada, ya que lo que busco no es la reproducción ni la apropiación de esos conocimientos, sino saber que existen, quién está al mando y para qué los utiliza. Lo que me mueve es el "yo también quiero", el mismo que me llevaba a reclamar el mejor trozo de pastel cuando tenía 6 años y que hoy me lleva a salir a la calle sin ropa a reclamar mi porción de libertad de movimiento de los cuerpos.

Así andando, llegué al trabajo del grupo ETC (Action group on erosion, technology and concentration), "organización civil dedicada a la investigación y divulgación de los impactos económicos y sociales de las nuevas tecnologías sobre los pueblos marginados". (gracias maria ptqk, fuente de preguntas inteligentes y siempre arriesgadas).

Aquí os dejo una muestra. Esta gente se toma bien en serio su trabajo y sus informes (en castellano e inglés) son tan fáciles de leer y comprender como despertadores de conciencia y acción. Después de leer el informe "Ingenieria genética extrema. Una introducción a la biología sintética" la lectura sobre las actuales revueltas (y ahora invasión) en el mundo árabe se enriquece.

Un ejemplo (sacado del informe y dedicado a la pornoterrorista, por aquella discusión que tenemos en relación al VIH):
Primero fue la polio. En 2002, un equipo de investigadores de State University of New York en Stony Brook, encabezado por el genetista molecular, el doctor Eckard Wimmer, ordenó por correo secuencias cortas de filamentos sintéticos de ADN (oligonucleótidos) y los juntó y articuló para conformar una versión funcional del virus de la polio. (Los investigadores inyectaron su virus de novo a algunos desafortunados ratoncitos para confirmar que el patógeno “funcionaba”). Cuando se anunció al mundo este logro de la ingeniería genética extrema, Wimmer y su equipo fueron atacados de irresponsables y se les dijo que su trabajo publicado potencialmente podría mostrarle a los terroristas cómo hacer una arma biológica. Según Wimmer, su objetivo con el experimento era ilustrar que se puede construir un patógeno tan peligroso ordenando las partes por correo. Y le dijo al Washington Post en julio de 2006, “ésta es una llamada para despertar”.


Las implicaciones de las investigaciones en biología sintética para la guerra son obvias. Pero no sólo para la guerra, sino para la fabricación de biocombustibles que se vendan como la mágica solución para detener el cambio climático y reemplazar el petróleo. Ante la pregunta de quién se está beneficiando con las revueltas en los países productores de petróleo llamados por Occidente “mundo árabe”, me sale primero de la lista las corporaciones que invierten hoy en biología sintética. Aquí están con nombre y apellido:




Poster sobre bioindustria sintética


La buena noticia: el terreno de la resistencia es inmenso. Cultivar sin comprar sus semillas*, consumir productos locales** y fuera del sistema de mercado corporativo está al alcance de cualquiera. Hacerse preguntas también***. Y eso genera conocimiento e información.

Notas:
* A pesar de que una sola empresa -Monsanto- controla casi 1/4 parte de las semillas comerciales, 3/4 partes de los agricultores del mundo conservan la semilla que cosechan y tienen variedades locales.
** el 85% de los alimentos del planeta se consumen cerca de donde se producen
***Me pregunto si la Synbio (Synthetic biology) será también una criatura bastarda resignificable como lo fue el cyborg

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