viernes, 8 de abril de 2011

Fukushima desde las ventanas del Manifiesto Cyborg

artículo sobre el Manifiesto cyborg de Donna Haraway que escribí para el periódico Diagonal.



Escena de Blade Runner en la que la replicante Rachel dice a un joven Harrison Ford: "¿Está investigando si soy una replicante o una lesbiana, Mr. Decker?
 
En el apogeo de la Guerra de las Galaxias propiciada por Reagan, la bióloga Donna Haraway lanzó al mundo la esperanza por un feminismo posthumanista capaz de generar retóricas para la comprensión del espaciotiempo llamado tecnociencia. En medio del fragor de los misiles, Haraway apelaba a una figura hija del militarismo, el capitalismo patriarcal, el socialismo de Estado y la ciencia ficción para proponer un tipo de pensamiento que calificó como situado, distribuido y global. Esa descendencia bastarda no era otra que el cyborg. Como el monstruo creado y repudiado por Frankenstein, el cyborg de finales del siglo XX venía a discutir certezas, borrar fronteras y contaminar las categorías binarias sobre las que se basan la vida y la muerte en el planeta. Debemos abandonar las dicotomías a través de las que miramos el mundo –física y virtualidad, naturaleza y cultura, máquina y organismo, animales y humanos– porque ya no están allí para salvarnos, decía Haraway. Ya no podemos distinguir los límites entre unas y otras porque han desaparecido en el agujero negro de su propia implosión. Desmontaba así la ilusión del Uno que nos aboca irremediablemente a una lógica apocalíptica contra el otro, con una retórica enrevesada que ponía a conversar de manera blasfema a Marx y Bruno Latour con escritoras del minusvalorado género de la ciencia ficción feminista.
Ya entrado el siglo XXI, la criatura híbrida reclamada por Haraway sigue interpelándonos. A pesar de haberla replicado hasta la saciedad en androides sentimentales y humanos pluripotenciados y de habernos dejado seducir por un horizonte de múltiples identidades fragmentadas, la lógica de la guerra y el relato apocalíptico –con salvador incluido– siguen siendo las gafas con las que miramos el mundo.
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2 comentarios:

slavina dijo...

amore!
te han traducido al italiano!!!!

http://femminismo-a-sud.noblogs.org/post/2011/04/11/preferisco-essere-un-cyborg-piuttosto-che-una-dea

with love desde la capital del rencor,
your vecina

HelenLaFloresta dijo...

gracias!!!!!!!!!!!!!

quina pasada, noia...