martes, 24 de enero de 2012

grietas



así quedó mi dedo gordo de la mano derecha después de cerrar una puerta de la LABoral
sin tener la precaución de quitar la mano del marco. Todavía lo tengo negro, como recuerdo de que hay que cuidarse mucho de las puertas que se abren tan fácilmente, sobre todo si son pesadas y antiguas. Foto: Pedrita

En noviembre de 2011 publiqué un post (http://helenlafloresta.blogspot.com/2011/11/respuesta-la-lokal-kuir.html) sobre la relaciones laborales con las instituciones del que me arrepentí por las reacciones que causó. La cuestión que planteaba en el desafortunado comentario al evento realizado en el Reina Sofía, La Internacional Kuir, era que quienes trabajamos ocasional y de manera intermitente en las instituciones debemos plantearnos los cómo y desde dónde aunque nuestras intervenciones sean puntuales. Ya que trabajaremos en ellas de una manera u otra, mi planteo era que hemos de protegernos de la manipulación al mismo tiempo que luchamos por ocupar las grietas. Ahora me gustaría añadir que, aunque hallamos realizado estas dos funciones con éxito, hemos de confiar en las instituciones tanto como sería sensato confiar en una loba domesticada.
El añadido viene a cuento ante la desazón por la ida de Pedro Soler de Plataforma Cero,"área de investigación, producción y recursos" de LABoral Centro de Arte y Producción Industrial. La desazón no viene de pensar que el señor Pedro Soler estará ocioso en alguna playa perdida y ya no podremos compartir, aprender, crear y disfrutar con él; sino de la certeza de que en las instituciones siempre hay algo que nos sobrepasa, que nos expulsa con fuerza centrífuga, que nos repele por instinto de supervivencia. Y ese tornado nos deja siempre sin camisa ni zapatos. A quienes se van, y a quienes se quedan.
El espacio de creación (esa zona de penumbras tan difícil de habitar) abierto por Pedro Soler a través de las residencias para artistas, el apoyo a artistas locales, la ruptura de la división entre artista y público, el impulso al DIY que rompe con las barreras tecnológicas de género que pringan las TICs, no desaparecerá en el olvido. Quienes hemos tenido la gran suerte de haberlo habitado de una manera u otra somos testigos de esta grieta tan bien habitada por Pedro. Y cuando digo testigo, me refiero a los dos sentidos del término, en tanto capaces de dar testimonio de que este tipo de espacio de creación es posible aún dentro de las instituciones, y en tanto responsables de "pasar la posta" para que el movimiento continúe siempre, más allá (y más acá) de las instituciones. 

Gracias, Pedro.

5 comentarios:

Pat dijo...

auch!

:-)

cuidate nena...

un beso

Ñu dijo...

totalmente de acuerdo, corazón! besazoooo!

Nuria

HelenLaFloresta dijo...

besazos pa las dos!

miauuu

klau dijo...

pedruskiiiiiiiiiiiiiiiiiiiIIII!!!!!!
miauuuuuuuuuuu

Corrector de guardia dijo...

"...así quedó mi dedo gordo de la mano derecha..."
Sra. Suprema: aunque usted se empeñe, ese nunca será su dedo gordo. Acéptelo.

(Por cierto, me molesta mucho que Blogger se pase por el forro cosas tan sagradas como la presunción de inocencia. Le pido que haga saber a esos señores, del modo que esté a su alcance, que no soy yo ni mucho menos quien tiene que demostrar que no soy un robot, faltaría más. Gracias.)