jueves, 26 de julio de 2012

Crónica de un incendio anunciado


Este lunes, un día después de que se iniciara la tormenta de fuego que ha devastado 14.000 hectáreas de bosque e incinerado a miles de animales en l'Alt Empordà, un bombero destinado a la zona me contó que el ruido de los incendios de copa cuando hay viento es ensordecedor, y que durante mucho tiempo se te queda enganchado. Dicen que nadie puede permanecer indiferente ante ese fragor destructivo. Yo nunca escuché ese ruido, pero sí sentí durante meses el olor que deja el fuego cuando se va. El bosque con traje de cenizas, de luto, inerte.
Dicen que la recuperación después de un incendio forestal puede tardar años, y que es mejor la no intervención humana. Cuando todo está perdido, es mejor que nos quedemos en casa. Ya no hay nada que hacer más que esperar. Todo lo que había que hacer se tendría que haber hecho antes: limpiar el bosque e invertir en prevención en lugar de en extinción. Pero no se hizo. En cambio, ahora los políticos pretenden actuar. Demostrar que están a la altura. Y, ¿qué hacen? Van detrás del rastro de "la" colilla que suponen inició el desastre. Se llevan a comisaría a un alcalde que hace unos meses prendió fuego una parra. El consejero de interior Puig clama: "perseguiremos a los culpables". Y añade: "perseguiréis a los culpables: sacad fotos de fumadores con vuestros móviles". ¿Y qué dicen los medios? Miro el informativo de la 2. Una voz en off dice que el incendio se inició con el recalentamiento de un coche. Luego sale un señor de la zona diciendo: "esto ya todos sabíamos que ocurriría, porque...". Le cortan y sale otra vez la voz en off diciendo que se están buscando responsabilidades. Leo la versión digital del diario El Periódico. En barra de la derecha de la página en la que está la noticia del incendio, sale una encuesta preguntando si denunciarías a un vecino por tirar una colilla que tú supones que puede provocar un incendio. Le doy al no para ver cómo va la estadística: una obvia mayoría de un 87,9 % denunciaría a ese infeliz.
Previamente a estas eficientes medidas, la Generalitat rebajó en un 97,42% la inversión en la partida de bomberos voluntarios e ignoró la advertencia del Consorcio Forestal de Cataluña sobre el peligro de la cantidad de combustible vegetal acumulado. Y ahora, para remediarlo, el Sr. Puig sueña con prohibir fumar fuera del sofá de casa. Y aprovecha para erigir un vigilante en cada ciudadano.

Cuando pienso en "la crisis" siento la rabia que me da la avaricia de un puñado de infames sedientos de dinero y poder. Pero cuando huelo el humo del desastre de l'Alt Empordà lloro por la estupidez y la arrogancia de esos infames. ¿Qué ganan con dejar que se queme el bosque? ¿Añadir una pieza más en el engranaje del control?
Los culpables, Sr. Puig, son el calor, la falta de lluvia, el abandono de los bosques y la desidia de su gobierno. Y si le quedan dudas sobre el tema del imbécil que tiró una colilla, váyase a jugar al escondite al bosque a ver si la próxima vez le pilla in fraganti. Así le perdemos un rato de vista y al menos el resto de la población quizás podamos hacer lo que tipos como usted se niegan, a pesar de haber asumido la responsabilidad de hacerlo.

1 comentario:

GrimUrsa dijo...

Y probablemente la necesidad de devaluar las tierras que se han de expropiar para construir el corredor mediterráneo.