sábado, 30 de marzo de 2013

#escrache Vs Escrache

mientras twitter se inflama con el #escrache, recuerdo los aplausos y abucheos que se hacían en la argentina a principios de los noventa a los milicos torturadores, violadores y asesinos de la dictadura militar que desmembró al país a lo largo de los setenta y principios de los ochenta.
los escraches en el estado español se hacen por las víctimas de los deshaucios y no de las torturas y masacres a supuestos revolucionarios, lo cual marca una gran diferencia. porque cuando te enterabas de que un torturador asesino era abucheado en un restaurante de lujo por otros comensales, te entraba una sensación de seguridad muy prometedora en aquel estado de temible indefensión que era salir a la calle y encontrarte con tu propio torturador. el mensaje era: "la clase alta, la que puede pagarse esta mesa en este restaurante, la que quizás se benefició de las políticas economicistas de aquella dictadura, abomina de los responsables tanto como el más convencido de los revolucionarios".  y el alivio consistía en que, si te encontrabas a tu torturador por la calle (como pasaba muchas veces), podías pegar un gritito y muchas manos vendrían en tu ayuda a rodear al indeseable. el mensaje era: "no todo es impunidad, no estas sola como estuviste cuando te torturaban, no estas sola como cuando te violaban mientras mirabamos el mundial de futbol por la televisión". no es mucho, pero hizo que mucha gente sintiera que al final alguien escuchaba sus gritos. y para una persona que ha sido torturada, eso es mucho.
en cambio, a mi, al igual que a quienes no tenemos hipotecas ni créditos ni nóminas, no me alivia en nada el escrache a los responsables de esta estafa. pero no porque no haya sido estafada, ya que soy parte de la sociedad y por tanto la estafa recae sobre mí igualmente, sino porque nadie va a escrachar a quienes son responsables de mis desgracias y las de mi gente, que no son no poder pagar la hipoteca o ver reducida su nómina, sino no tener donde vivir ni donde trabajar, y eso desde hace muchos más años que esta crisis. las casas las inventamos, al igual que los trabajos. y cuando se nos acaba la imaginación, o nos la matan a golpe de represiones y depresiones, servimos las mesas de quienes ostentan nómina y limpiamos las casas pagadas a golpe de hipoteca. (esto no es miseria, es precariedad y orgullo, que no dignidad. la miseria goza de buena salud en el llamado tercer mundo, en el primero lo que reina es la precariedad. miseria es no tener pa comer ni hoy, ni ayer ni mañana. miseria es no tener agua potable y enfermedades curables. miseria es pasar mucho frio y que te maten por pobre.)

¿es más legítimo escrachar a un asesino de sangre que a un asesino de hambre? no, en absoluto. lo que me chirría es que ese asesino de hambre no ha sido, es ni será escrachado por sus asesinatos de hambre, sino por errores de procedimiento (siguiendo con la analogía, es como si hubiera que escracharlos porque torturaron mal). y digo esta barbaridad porque, reconozcámoslo, si el sistema financiero internacional no se hubiera ido al carajo estrepitosamente, ese señor de bankia hubiera seguido estafando a miles de personas que seguirían confiando su alma y sus ahorros al sistema. como se seguirá haciendo cuando la gente vuelva a sus hipotecas y sus créditos, que volverán porque ese es el capitalismo y así ha sido desde que se instauró como sistema único. no hace falta más que mirar un poquito en la wikipedia para encontrar devastadoras crisis financieras internacionales, mucho más que la actual, y ver como el sistema se nutre de su propia podredumbre para aceitar sus engranajes y seguir andando. ¿y cómo lo consigue? con el trabajo, los bancos, las nóminas, las hipotecas y el sudor de millones de personas que lo dan todo por un sueño: el de un sofá, una tele y un piso propios.
sé que soy una escéptica, pero estoy convencida de que cuando arrecie el temporal, toda esta marea de indignaciones y escraches que nos hacen palpitar el corazón con esa gotita de esperanza, se ira por donde vino: mar adentro, bien lejitos de la costa, donde quedará la resaca de una lucha por la dignidad que algunos perdieron con la hipoteca, y otras no tuvimos nunca.
estoy convencida de que nadie va a escrachar a nadie por el desalojo de un centro social okupado, que nadie abucheará y expulsará con baldes de agua fría (o aceite hirviendo, según gusto del consumidor) a las fuerzas del orden que vengan a desalojar violentamente una kasa ocupada, que nadie volverá a quejarse por los balazos de goma perdidos en las manifestaciones en contra de un sistema corrupto y opresor. porque nunca antes lo hicieron, porque siempre han defendido que la gente que está en contra de este sistema es violenta y se lo merece.
ojalá arrecien comentarios desmintiendo mis convicciones. pero, como indica el nombre del blog, me llaman zorra suprema, y es bien sabido que la zorra sabe por zorra, pero más sabe por vieja

ale, me callo que no quiero que me increpen por anti-antisistema.

3 comentarios:

zsuzsa dijo...

Hola Zorra Suprema,

que pesimista no? desconozco cual va a ser el curso de esta lucha, no lo sabemos. Lo que veo es un montón de gente organizándose y abandonando el borreguismo alienado. No sé, es todo muy lento y frustrante, pero joder...

Gràcies i felicitats pel blog!

HelenLaFloresta dijo...

tienes toda la razón... lo mejor de todo esto es el abandono del borreguismo. y otra cosa que no sale en el post: la visibilización de movimientos de autogestión y cooperativismo a los que se suman cientos de personas. eso es a largo plazo e implica una toma de conciencia y el cambio de formas de vida. allí radica mi optimismo

gracias por el comentario! a veces me paso de gris

zorri

Anónimo dijo...

Hace tiempo leía un análisis del por qué el movimiento argentino había ido decayendo después de ese estallido revolucionario de 2001... ¿Qué había ocurrido con las asambleas, comedores populares, y otras iniciativas autogestionadas?

Se basaba en el estudio de alguien, que concluía que en cuanto el Estado se rearmó y empezó a suplir los servicios habituales que abandonó con la crisis, la gente volvió a sus casas. Lógica socialdemòcrata, de Estado del bienestar, renacimiento consumista: en cuanto la gente volvía a tener lo de antes (sanidad, educación, comida, dinero para comprar objetos de consumom...), se fue a casa, volvió a su vida individual, digamos.

Moraleja: el movimiento no supo politizarse bien, ir más allá de suplir las carencias del Estado y hacer que la gente tomase conciencia revolucionaria.

Quizás sea simplista, pero creo que es una buena lección. Y me gustaría pensar que con la proliferación de iniciativas de autogestión actuales no ocurrirá lo mismo, que la gente se tomará en serio lo de la autonomía y dirá "nunca más".

En cuanto a la PAH: no olvidemos que a menudo las revoluciones empiezan como movimientos reformistas, posibilistas... La PAH demuestra dignididad y estrategia, se atiene a lo que quieren sus miembros, pero nunca se sabe por dónde se puede ver superada, es decir hasta qué punto puede acabar por justificar un estallido mayor. Si sus demandas tan básicas no son atendidas (y no lo son: son criminalizadas burdamente), eso es cancha pa lo que pueda venir...

¡Amén! ;-)

patisman saluda acoplado